REPORTE: NSA hackeó el correo electrónico de los presidentes de México y Brasil

También revisó 85,489 mensajes de texto de Enrique Peña Nieto

Entre las revelaciones obtenidas gracias a la liberación de documentos por parte de Edward Snowden, se supo que México y Brasil eran 2 de los clientes especiales de la NSA en cuanto a vigilancia se refiere. La revista alemana Spiegel, mediante su sitio web, develó hasta qué punto llega la severidad del problema.

En septiembre pasado, TV Globo destapó que la NSA tenía sus ojos puestos en México y Brasil. Durante G20, los mandatarios de las 3 naciones implicadas discutieron el hecho de que la vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad sobre estos países había llegado a un punto en el que era necesario revisar lo que sucedía con ese organismo.

Sin embargo, no se conocía la extensión y profundidad del análisis de Estados Unidos sobre Brasil y México. En el caso del primero, parece que uno de los focos de atención es Petrobras, la empresa de explotación de petróleo en Brasil, lo cual exhibe, desde luego, el enorme interés que despierta tener aliados en la producción de hidrocarburos.

La lista negra

México es un caso aparte. Desde luego, nuestra cercanía con Estados Unidos y el innegable papel central del país en el tráfico de drogas a esa nación, lo coloca en la lista de prioridades de la NSA. No es una figura del lenguaje: dicha lista existe y fue creada en abril de 2013, además de que la agencia recibió autorización directa de la Casa Blanca para vigilar a los países que se encuentran en dicho registro. Es decir, según Spiegel, Barack Obama firmó de puño y letra el documento.

Pero ¿hasta dónde llega la vigilancia de Estados Unidos en México y cuáles son los temas de su interés? Al parecer, existe una lista más, ésta de clasificaciones de importancia, con una escala de 1 a 5. Así, el tráfico de drogas es “prioridad 1”, mientras que el gobierno de México, es “prioridad 3”, bastante menor. ¿Y el contraespionaje proveniente del país? Un claro “prioridad 4”, es decir, no tan importante. Dicha vigilancia ha estado activa por varios años y se extiende desde la administración de Felipe Calderón hasta la de Peña Nieto.

La división de la NSA encargada de llevar a cabo las tácticas invasivas necesarias para extraer información ultrasecreta de Brasil y México se llama TAO (Operaciones de Acceso a la Medida, por sus siglas en español). Es un organismo que se dedica a las operaciones delicadas en cuanto a vigilancia, lo cual, claro, se traduce en “ilegales”.

Vigilancia estructural y la invasión a la red celular

La TAO obtuvo acceso al correo electrónico del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, por medio de una vulnerabilidad en uno de los servidores dedicados al mail de Presidencia de la república. Ya dentro, su tarea fue monitorear las comunicaciones entre esa oficina y sus colaboradores más cercanos. La operación se llamó Flatliquid y, según los documentos filtrados por Snowden, se efectúo porque al ascender Peña Nieto al poder ejecutivo, la oficina presidencial se había vuelto muy lucrativa. La operación es muy similar a la ejecutada en Brasil.

Sin embargo, la vigilancia a Enrique Peña Nieto no es algo nuevo. De hecho, comenzó desde su campaña presidencial. Una de las operaciones que llevó a cabo la NSA es descrita como vigilancia estructural. Debido a que la posición del entonces candidato no era muy clara en el tema del combate al tráfico de drogas, los agentes estadounidenses interceptaron sus comunicaciones. En algún momento de la misión, determinaron que eran 9 los contactos clave con los que sostenía pláticas acerca del tema. Para ello, invadieron la red celular, extrajeron conversaciones y leyeron 85,489 mensajes que circularon entre los implicados.

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

Cerrar la frontera digital

México no reaccionó de manera importante, salvo por la expresión de molestia causada por estas operaciones. En contraparte, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, comenzó a cerrar las fronteras digitales del país, solicitando a servicios y empresas, como Facebook y Google, que todo aquello generado desde Brasil se quede en Brasil. De esta manera, la gran cantidad de información recopilada por redes sociales y compañías web no se almacenaría en Estados Unidos, lo que minimiza el riesgo de ser usada para otros fines. Para lograrlo, Roussef impulsó una nueva ley, además de solicitar la creación de nuevas medidas de seguridad digital.

Lo que debemos preguntarnos ahora es ¿hasta dónde llega la vigilancia? En teoría, desde las revelaciones de Snowden, varias de estas operaciones se habrían detenido, aunque es altamente improbable. Si la NSA cuenta con las herramientas y los medios para interceptar los mensajes de texto que un presidente envía a sus colaboradores, ¿qué tan segura está entonces nuestra propia información? ¿Es posible que tu SMS, en el que avisas a alguien a qué hora llegarás y a dónde, esté guardado en un servidor de la NSA en este momento? De acuerdo, se supone que el tráfico de drogas es la prioridad por analizar, pero ¿de verdad se detiene ahí?

Con estos nuevos datos, es probable que la discusión por la seguridad digital se reactive en los próximos días.

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