
Así, además de reducir su catálogo de productos para centrar esfuerzos en modelos más novedosos e interesantes, la compañía aprovechará para trabajar con iniciativas ambientalistas y que todos sus teléfonos estén fabricados con una huella ecológica mínima. “ZTE está evolucionado en todos los niveles, con el propósito de ofrecer productos de más calidad y que los negocios de la compañía crezcan en nuevos mercados.”, detalló Shi Lirong, el presidente y director general de ZTE, agregando que la inversión para expandir la operación en más países hará que la compañía tenga una audiencia potencial de $3,500,000 MDD.
Sobra decir que la meta de ZTE es exageradamente ambiciosa, pues esa cifra está muy por encima del valor de ExxonMobil y casi todas las compañías relevantes de la tecnología, en conjunto. Claro, la misión de ZTE tal vez no sea apoderarse completamente del mercado, pero sin duda tratará de usar mejor sus recursos para no seguir perdiendo terreno frente a Xiaomi y otras empresas que, a su vez, están ganando mucha relevancia en China. Después de todo, ZTE es uno de los nombres más reconocidos de la tecnología en territorio asiático, aunque esa relevancia se debe a la infraestructura de telecomunicaciones que ofrece y no tanto a sus teléfonos.