[rightquote]Toshiba reconoció que hubo un encubrimiento sistemático desde 2008 y que fue provocado por la crisis económica mundial, así como el desastre de Fukushima en 2011[/rightquote]
De acuerdo con CNN, Toshiba agregó aproximadamente ¥151.8 mil millones JPY ($1220 millones USD) a su operación fiscal en años recientes, lo que se traduce en el triple de las estimaciones iniciales para cada año. Dicho de otro modo, la compañía exageró sus ganancias para atraer el interés de nuevos accionistas —y mantener a los que ya estaban—, así como generar un mejor historial crediticio en caso de que la crisis global empeorara. Por supuesto, resultó en lo contrario, pues la agencia que califica a las empresas en dicho tema, Standard & Poor, puso a Toshiba bajo el reflector, con la posibilidad de listarlo en las empresas de confiabilidad nula.

Dentro de Toshiba muchas cosas están a punto de cambiar. En primer lugar, el presidente ejecutivo, Masashi Muromachi, tomará las riendas de Toshiba mientras se elige a un nuevo director general. Por otra parte, comenzará otra investigación interna para comprobar el alcance del fraude y sus implicaciones. Y es que al parecer, Tanaka no fue el único que cometió errores, también la mayoría de sus subordinados. "En Toshiba la cultura corporativa dicta que es imposible ir contra la voluntad del jefe. Así que, cuando los directivos presentaron sus 'desafíos', tanto los presidentes de división, como los gerentes de primera línea y los empleados subalternos, continuamente hicieron contabilidad inapropiada para cumplir con metas que se ajustaran a los deseos de sus superiores.", detalla el reporte de investigación.
El problema es que esta clase de prácticas son algo común en Japón. Tan sólo en 2011 hubo otro escándalo similar en Olympus, que también infló las cifras de sus reportes contables. Taro Aso dice que en Japón hace falta mejorar el gobierno corporativo, de otro modo "se perderá la confianza de los inversionistas y la industria se irá a la quiebra." Al parecer Toshiba tendrá que pagar varias multas, no sólo al fisco, sino también a sus acreedores y socios capitalistas —lo último dependerá de si hay una demanda penal—. Lo cierto es que si Japón es la tercera economía del mundo y Toshiba su décima empresa más exitosa, queda claro que hay problemas graves de estabilidad financiera en territorio nipón.
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