Un grupo de científicos australianos se dio a la tarea de colocar transmisores en más de 300 tiburones, de manera que cuando 1 de ellos se acerca a menos de 1 kilómetro de la playa, éste manda una alerta que es recibida por un conjunto de sensores colocados a lo largo de la costa. Estos sensores, a su vez, transmiten la señal a una computadora que envía un tweet de manera automática a la cuenta @SLSWA en donde se detallan las medidas y la especie del tiburón.
Estas medidas de seguridad son insuficientes para el gobierno australiano, quien recientemente aprobó una ley para atraer y matar a todos los tiburones que midan más de 3 metros y se acerquen a la costa. Por otro lado, si se logra etiquetar a la mayoría de estos animales que rondan el área, podría significar una importante reducción en el miedo que los nadadores tienen a ataques provenientes de tiburones, lo que a su vez podría provocar que el gobierno de la nación reconsidere las leyes actuales.