
Las especificaciones técnicas del equipo son una pantalla de 4.3 pulgadas con una resolución de 480 × 800, una cámara de 5 megapixeles, 4 GB de almacenamiento interno, un procesador dual-core Snapdragon 200 corriendo a 1.2 GHz con 1 GB de RAM. Los componentes internos son una pequeña mejora con el Nokia X que vimos en el MWC en Barcelona y curiosamente son muy parecidos a aquellos que tuvo el Galaxy S II de Samsung, lanzado en abril de 2011.
Por supuesto, al igual que su antecesor, este teléfono estaría enfocado a mercados emergentes y contaría con un sistema operativo Android Jelly Bean 4.3 modificado, que se siente extremadamente similar a Windows Phone.
Dada la reducción de precio de los teléfonos de gama baja, el gran hardware que produce Nokia y la aceptación general de Android, es lógico que la empresa intente entrar a este mercado uniendo lo mejor de ambos mundos en un smartphone económico.