Investigadores alemanes de la compañía de automatización Festo, mostraron en 2010 una prueba de concepto diseñada con la intención de revolucionar la manera en que los humanos interactuamos con las máquinas. El diseño de este aparato está inspirado en la trompa de un elefante y utiliza piezas impresas en 3D que se mueven gracias a un complejo sistema neumático de músculos artificiales. El brazo robótico no era muy preciso y fallaba por unos centímetros al ejecutar una tarea.
Ahora, en 2014, los investigadores lograron resolver los problemas que presentaba el equipo al incorporar un proceso llamado goal babbling, que de acuerdo con el sitio NewScientist, “[es capaz de] imitar la forma en la que un bebé aprende a agarrar cosas al tratar de alcanzarlas continuamente –un proceso de prueba y error que les permite resolver que músculos necesitan mover. De manera similar, el robot recuerda lo que pasa a la posición de la trompa cuando se hacen pequeños cambios a la presión en los delgados tubos neumáticos que alimentan los músculos artificiales. Esto crea un mapa que relaciona la posición precisa de la trompa con las presiones en cada tubo.”
El brazo está diseñado para interactuar con seres humanos sin riesgo de lastimarlos
Este proceso permite al brazo robótico ser manipulado manualmente y aprender las diferentes posiciones que se le indican para adoptarlas posteriormente cuando se le indique. Así que se le puede enseñar a ejecutar tareas muy precisas, las cuales replicará a la perfección. Esta facilidad de programación está pensada para que no se requieran conocimientos especiales para manipular el equipo, lo que incrementa su utilidad comercial.