Es importante señalar que el diseño es muy similar al del Moto E, pero hay diferencias en varios detalles. Por ejemplo, el anillo que rodea a la lente de la cámara es mucho más grueso y sobresale un poco de la tapa trasera; la razón de este es que los LED del flash están ubicados en dicho circulo. Por otra parte, el logotipo de la compañía es más notorio, al tener un pequeño relieve circular. Además, las bocinas son más prominentes, tal vez porque Motorola apostará por un sistema de audio con más potencia.
Rumores previos han sugerido que el Moto X+1 tendrá una pantalla 1080p de 5.2" y que funcionará con un procesador Snapdragon 801 y 2 GB de RAM. De ser así, el próximo teléfono insignia de Motorola ofrecerá el mismo desempeño que sus competidores actuales —o hasta más si consideramos que usa Android puro—, contrario al Moto X en su fecha de lanzamiento, que tenía menos capacidad que el Galaxy S4 y el G2 de LG.