✨︎ Resumen (TL;DR):
- El INPE registró 3,335 km² de deforestación en la Amazonía brasileña entre agosto de 2025 y julio de 2026.
- La superficie cayó 41.8% frente a los 5,731 km² del ciclo anterior.
- Los focos de fuego se triplicaron desde el 4 de octubre, después del periodo medido por Prodes.
Brasil registró su menor superficie anual deforestada en la Amazonía desde 1988: 3,335 km² entre agosto de 2025 y julio de 2026, según el INPE, el instituto brasileño de investigaciones espaciales. El organismo publicó el dato el 16 de octubre de 2026, con una caída de 41.8% respecto al ciclo anterior. El balance llega antes de la segunda vuelta presidencial y no incluye el repunte de incendios reportado desde el 4 de octubre.
El ciclo anterior, de agosto de 2024 a julio de 2025, había registrado 5,731 km², de acuerdo con el INPE.

Qué mide el registro anual de Prodes
Prodes es el sistema del INPE que produce la tasa anual de deforestación y contabiliza la eliminación completa del bosque primario. Su definición incluye la tala que retira toda la cubierta forestal y la etapa final de una degradación progresiva, cuando desaparece por completo el dosel, la capa superior formada por las copas de los árboles.
Esto significa que el bosque puede sufrir daños parciales antes de entrar en la categoría de deforestación total. Por eso, el mínimo anual debe leerse junto con los indicadores de incendios y degradación.
Los incendios quedaron fuera del corte anual
Associated Press informó, en una nota reproducida por ABC News, que los focos de fuego en el bioma se habían triplicado desde el 4 de octubre. El repunte ocurrió después del cierre del periodo observado por Prodes, que abarcó hasta julio de 2026.
La agencia también señaló que los incendios, la extracción de madera y las sequías deterioran la selva. Por esa diferencia de calendario, el dato más bajo de la serie no describe por sí solo toda la presión registrada sobre el bosque después de julio.
Fiscalización y segunda vuelta presidencial
El INPE describe una estrategia federal apoyada en el PPCDAm, el plan de prevención y control de la deforestación amazónica restablecido en 2023. El esquema combina:
- vigilancia por satélite;
- fiscalización;
- instrumentos económicos para conservar la vegetación y financiar actividades sostenibles.
La pérdida de bosque y otros cambios de uso del suelo constituyen la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero de Brasil, según AP. La continuidad de esas políticas también tiene consecuencias climáticas.
La publicación del dato precede la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre de 2026, entre Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. Sus compromisos tienen alcances distintos:
- Flávio Bolsonaro promete eliminar la deforestación ilegal en 2029.
- Lula plantea, para su reelección, un cero neto en 2030, con restauración que compense toda la pérdida de bosque, legal o ilegal.
El registro de 3,335 km² cierra en julio y no incorpora el repunte de incendios de octubre. La cifra establece el mejor resultado anual desde 1988, mientras los incendios posteriores y las metas de 2029 y 2030 fijan los siguientes puntos de comparación para la política amazónica brasileña.
