1. Corta un pedazo de papel aluminio que pueda cubrir tu dentadura completa.

2. Mezla un poco de bicarbonato de sodio con agua y úntala en el papel.

3. Coloca el papel aluminio en tus dientes, de manera que el bicarbonato esté en contacto con ellos y que el papel no se caiga.

4. Deja el papel en tu boca durante una hora.

¡Listo! Con este proceso tus dientes se irán blanqueando poco a poco.
