💡 Resumen (TL;DR):
- El telescopio James Webb detectó cerca de 1,000 “Puntos Rojos Pequeños” en imágenes del universo temprano.
- Estos objetos brillan con la intensidad de 250 mil millones de soles en un diámetro menor a un tercio de año luz.
- La comunidad científica debate si se trata de estrellas antiguas o agujeros negros en formación.
La NASA y la comunidad astronómica internacional llevan tres años intentando descifrar la naturaleza de los “Puntos Rojos Pequeños” (LRDs, por sus siglas en inglés). Cientos de estos enigmáticos objetos aparecen en las imágenes profundas capturadas por el Telescopio Espacial James Webb y su comportamiento desafía los modelos actuales de la astrofísica.
“Esta es la primera vez en mi carrera que estudio un objeto donde verdaderamente no entendemos por qué se ve de la manera en que lo hace”, declaró Jenny Greene, profesora de ciencias astrofísicas en la Universidad de Princeton. “Creo que es justo llamarlos un misterio”.
Los Puntos Rojos Pequeños son un fenómeno cósmico compacto y sumamente brillante que habita en los primeros mil millones de años del universo.
La Cámara del Infrarrojo Cercano del James Webb detectó hasta ahora cerca de 1,000 de estas formaciones. Extrañamente, desaparecen por completo del registro cósmico tras 1.5 mil millones de años posteriores al Big Bang.

Agujeros negros supermasivos o estrellas colosales
Jorryt Matthee, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria, acuñó el nombre en un estudio publicado en 2024. Actualmente, la principal teoría sugiere que los LRDs son agujeros negros supermasivos en crecimiento envueltos en densos capullos de gas hidrógeno.
“Todavía creemos que son agujeros negros en crecimiento, pero ahora pensamos que no son rojos porque haya polvo, sino porque hay gas hidrógeno”, explicó Matthee.
Un análisis de la Universidad de Manchester publicado en enero de 2026 determinó que estos cuerpos son “simplemente demasiado luminosos y demasiado compactos para ser explicados por una gran cantidad de estrellas”. Los más potentes brillan como 250 mil millones de soles concentrados en un espacio menor a un tercio de año luz.
La controversia radica en que los LRDs no emiten rayos X, la marca registrada de los agujeros negros activos. Esto dio pie a nuevas hipótesis.
Un artículo de febrero de 2026 en The Astrophysical Journal plantea que podrían ser estrellas supermasivas antiguas en sus momentos finales antes de colapsar. En paralelo, investigadores de Harvard demostraron que los datos encajan con agujeros negros de colapso directo.
“Todas las propiedades desconcertantes de los LRDs se explican dentro de un marco único y lógicamente coherente”, señaló Fabio Pacucci, del Centro de Astrofísica de Harvard.
La prueba definitiva en el horizonte
Matthee cree que la ciencia está ante un hallazgo inédito. “Los LRDs pueden ser en realidad la fase de nacimiento, o la fase bebé, de esta formación, y podríamos estar observando eso por primera vez”, afirmó el investigador.
Para resolver el debate, los astrofísicos preparan observaciones con radiotelescopios como el Square Kilometre Array, capaces de penetrar las nubes de hidrógeno que bloquean los rayos X.
“Si los pequeños puntos rojos realmente son impulsados por agujeros negros de colapso directo envueltos, las ondas de radio saldrán y las detectaremos”, aseguró Daniel Whalen, experto en estrellas supermasivas.
Greene mantiene una postura reservada sobre la resolución de este rompecabezas espacial. “Hemos tenido una expectativa, ha estado equivocada. Hemos tenido otra expectativa, ha estado equivocada”, advirtió. “Así que todavía dejaría esa posibilidad abierta”.