✨︎ Resumen (TL;DR):
- Irán olvidó la ubicación exacta de las minas navales que plantó en el estrecho de Ormuz, lo que mantiene bloqueado el paso comercial.
- Las exportaciones del Golfo Pérsico cayeron de 15 a 7 millones de barriles diarios y el crudo Brent físico tocó el récord de $144.46 dólares.
- Hay cerca de 1,000 barcos atrapados; la normalización del flujo marítimo tomará al menos tres meses, agravando la crisis energética mundial.
El estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado más de seis semanas después de que Irán bloqueara la vía en represalia por la campaña aérea de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero. A pesar del alto al fuego anunciado el 7 de abril, la crisis empeoró porque el gobierno iraní perdió el rastro de las minas navales que desplegó en la zona. Esta parálisis marítima desató una carrera desesperada por el crudo a nivel global, obligando a refinerías en Asia y Europa a recortar fuertemente su producción.
Un reporte de The New York Times, basado en funcionarios estadounidenses, reveló el 11 de abril que las fuerzas iraníes colocaron los explosivos “al azar” utilizando embarcaciones pequeñas. Al carecer de coordinación centralizada o documentación precisa, limpiar el estrecho es extremadamente difícil.
Antes del conflicto transitaban más de 130 buques diarios. Hoy, la cifra cayó a un rango de 10 a 15 embarcaciones. La empresa naviera Hapag-Lloyd advirtió el 9 de abril que las condiciones no han mejorado, manteniendo a unos 1,000 barcos mercantes atrapados en el Golfo Pérsico.
Irán propuso rutas alternativas ese mismo día, pero impuso un peaje de $2 millones de dólares por cada barco que decida cruzar.

Colapso energético y recorte de reservas
La Agencia Internacional de Energía (AIE) describió la situación como “la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo”. Para mitigar el golpe, sus países miembros acordaron en marzo liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, más del doble de lo utilizado en 2022 tras la invasión a Ucrania.
La brecha entre el mercado físico y el de papel alcanzó proporciones extraordinarias:
- La firma Kpler documentó que la producción mundial perdió 11 millones de barriles diarios y las exportaciones de Medio Oriente colapsaron de 15 a 7 millones de barriles por día.
- El crudo Dated Brent físico tocó un récord de $144.46 dólares por barril el 7 de abril, antes de bajar a unos $126 dólares. En contraste, los futuros para junio cayeron un 13% hasta los $95 dólares.
- En el Mar del Norte, los traders presentaron 40 ofertas de compra la semana pasada y solo recibieron cuatro respuestas de venta.
- El crudo nigeriano se cotiza con primas de $25 dólares por encima del precio de referencia, un incremento brutal frente a los $3 dólares previos a la guerra.
- JPMorgan pronosticó el 10 de abril que los precios escalarán a los $120–$130 dólares si el estancamiento persiste.
El golpe directo lo recibieron las refinerías asiáticas, que importan el 60% de su crudo de Medio Oriente. Empresas como la japonesa Idemitsu Kosan e Indonesia anunciaron su cambio hacia el petróleo estadounidense.
En China, las refinerías independientes de la provincia de Shandong operan entre el 50% y 55% de su capacidad, y el gigante estatal Sinopec recortó su procesamiento mientras el Brent se mantuvo sobre los $100 dólares.
Los ejecutivos de la industria prevén que el retorno a la normalidad comercial tomará al menos tres meses. Los especialistas advierten que liberar reservas estratégicas no será suficiente para tapar el agujero logístico que dejó Ormuz.
