Entre las acusaciones, destaca la de su autoría por el malware llamado NotPetya, que en el 2017 fue responsable de terminar con las operaciones de cientos de empresas y agencias gubernamentales de todo el mundo gracias a que dicho virus borró de manera permanente una cantidad inimaginable de información, dando como resultado que empresas de logística tuvieran que parar por varios días o que hospitales no pudieran atender de manera adecuada a sus pacientes.
Se calcula que el ataque NotPetya causó pérdidas por $1,000 millones de dólares
Pero eso no es todo, también serían los responsables de afectar al gobierno e infraestructura de Ucrania, en diciembre del 2015, afectando el sistema eléctrico del país. El malware causante de eso se le conoce como BlackEnergy. Además, entre abril y mayo del 2017, libraron una campaña de phishing durante las elecciones presidenciales en Francia, para perjudicar al Presidente Emmanuel Macron.
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Y la cosa no para ahí, pues entre sus objetivos también estuvieron los Juegos Olímpicos de Invierno del 2018 y diversas organizaciones británicas.

Estos seis hackers forman parte del grupo conocido como Sandworm, que trabajaría para la inteligencia rusa con el objetivo de desestabilizar naciones extranjeras, interferir con políticas internas y causar pérdidas monetarias. Objetivos que lograron con éxito en más de una ocasión.