💡 Resumen (TL;DR):
- El hielo marino antártico alcanzó los 2.58 millones de kilómetros cuadrados, rompiendo una racha de cuatro años críticos.
- La cifra actual supera por 730,000 kilómetros cuadrados el colapso histórico registrado durante 2023.
- Científicos atribuyen la mejora a los vientos en el mar de Weddell, aunque advierten sobre la volatilidad climática de la región.
El hielo marino que rodea la Antártida alcanzó un mínimo anual de 2.58 millones de kilómetros cuadrados el 26 de febrero, consolidando un regreso hacia niveles casi promedio. El Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC) confirmó que este repunte interrumpe una racha de cuatro años consecutivos de caídas récord en la región.
La extensión actual se posiciona como la decimosexta más pequeña desde que iniciaron las mediciones satelitales en 1979. Aunque la superficie congelada se mantiene 260,000 kilómetros cuadrados por debajo del promedio de 1981 a 2010, marca un contraste drástico al superar por 730,000 kilómetros cuadrados el mínimo absoluto de febrero de 2023.
Este aumento llega después de un periodo de declive inédito. Entre 2022 y 2025, el hielo cayó sistemáticamente por debajo de los 2.0 millones de kilómetros cuadrados, ocupando los cuatro peores lugares en los registros satelitales. En 2023 tocó fondo con 1.79 millones, mientras que la cifra de 2025 (1.98 millones) empató con 2022 y 2024 como el segundo registro más bajo de la historia.

El impacto del viento en el mar de Weddell
Ted Scambos, científico investigador principal del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales (CIRES), atribuyó el cambio de este año a los patrones meteorológicos locales.
“En enero y febrero, fuertes vientos del sur empujaron el hielo marino hacia afuera en el mar de Weddell. Esto frenó la disminución general de la extensión, llevando a un mínimo casi promedio”, indicó Scambos.
A pesar de los números positivos, los especialistas piden evitar conclusiones definitivas basadas en una sola temporada. Walt Meier, científico del Centro de Archivo Activo Distribuido de la NASA y el NSIDC, precisó la postura técnica de las agencias: “El regreso de este año a condiciones menos extremas no es inesperado dada la gran variación interanual del hielo marino antártico observada en el registro satelital”.
El NSIDC aclaró que el registro de 2026 es preliminar y advirtió que “condiciones continuas de deshielo o fuertes vientos terrestres aún podrían empujar la extensión del hielo a un nivel más bajo”. A diferencia del Ártico, donde la pérdida de masa helada es constante y pronunciada, la tendencia de la Antártida carece de significancia estadística a largo plazo debido a las violentas oscilaciones naturales de su cobertura de hielo de un año a otro.