Para que nos diéramos una idea de lo que representan ese número, Screen Rush lo comparó con los de cintas que fueron una total decepción en 2015: el avance de Fantastic Four tiene solamente 20,175 dislikes, mientras que el trailer de The Ridiculous 6 —cinta que en Tomatazos actualmente es calificada con 0%—, tiene 5803 dislikes. También, el portal de internet hizo cálculos entre el número de visitas y el total dislikes y llegó a la conclusión de que el trailer de Ghostbusters recibe 4 veces más dislikes que el campeón de la lista de los “menos gustados”, Baby de Justin Bieber.
¿Por qué tanto hate? Lo primero que nos viene a la mente es el cambio de género de los protagonistas. Comentarios misóginos al respecto emergieron debajo del avance y por toda la red —incluso Sony Pictures se está viendo en la necesidad de borrar algunos para que ese debate no empeore y se salga de control, aún más de lo que ya lo ha hecho—. Según Screen Rush, hay algo más allá de esa inconformidad: los usuarios no están calificando el video de manera “orgánica”. Es decir, las personas que por cualquier motivo odian el filme —y su concepción— decidieron unirse para atacarlo coordinadamente. La página afirma que hay reportes de que los fans en contra del reboot están utilizando bots para dar dislike artificialmente. Si se comparan las views de que tiene el trailer en Facebook (22 millones) y el número de Me enoja (más de 12,000) con las cifras de YouTube, hay algo que no cuadra, las de la red social son más coherentes.

Aparte de conspiraciones, también podemos considerar otro aspecto más lógico, alejarnos un poco de las estadísticas: ¿y si a la gente en verdad no le agradó el trailer —que, dicho sea de paso, no es un must-see del séptimo arte—?, ¿y si los espectadores ya está cansados de remakes, remasters y demás artificios que se aprovechan de la nostalgia del consumidor? La apreciación no es la misma y se amolda de acuerdo con la época en que se genera, ya no es sorprendente una historia que nos fue contada, por más increíble y entretenida que sea su nueva interpretación. Y si a eso le agregas un cambio tan extraordinario, que no es acorde al producto original, es lógico que el púbico que vio, creció y pasó un buen momento con Ghostbusters se exalte.
¿El reboot de Ghostbusters está perdido? Pues no. A primera vista, lo que apuntamos, sin duda, afecta la visión que el público tiene sobre la película, ya no hay marcha atrás, está casi todo preparado para que arribe a salas de cine el próximo 15 de julio. Además, el porcentaje de dislikes del trailer no tiene comparación con los millones de vistas: siguen siendo una minoría quienes no les gustó. No debemos juzgar a Paul Feig por sus decisiones, es su propia visión de la franquicia. Después del estreno, tendremos un criterio más certero de si le hace justicia al humor y a todo aquello que nos encantó del filme clásico, de si no es solamente un capricho para llenarse los bolsillos —obviamente, a fin de cuentas, el cine es un negocio—. Sería ideal que la gente empezara a juzgar un producto en su plenitud y no crear juicios basándose en 2:37 minutos, ¿no crees? ¿Qué opinas de toda esta polémica?