
Esta pieza de historia cinematográfica formaba parte de la colección de Grant McCune, el artista de efectos especiales que contribuyó con muchas de las maquetas de la trilogía original. Lo curioso es que aunque la nave no es la más icónica de la saga —para eso el Milennium Falcon o un Tie Fighter—, se trata del objeto de utilería que más caro se ha vendido en la trayectoria de Star Wars. Aunque por otro lado, cómo olvidar que fue el transbordador de la princesa Leia el que abrió el telón para uno de los fenómenos del cine más impactantes de la actualidad.
Pero no sólo el runner estuvo en venta durante la subasta, hubo otras reliquias de Star Wars, incluyendo el traje de esclava que usó Carrie Fisher en Return of the Jedi —y que se vendió en $96,000 dólares con un certificado de autenticidad del creador Richard Miller—, así como un casco de Stormtrooper y uno de los prototipos de la vestimenta de Darth Vader.

