💡 Resumen (TL;DR):
- Astrónomos comprobaron que la colisión GW200105 ocurrió desde una órbita elíptica, descartando años de teorías previas.
- Observaron en directo el nacimiento de un magnetar con un campo magnético de 1.6 × 10¹⁴ gauss dentro de una supernova.
- Detectaron los restos ardientes del choque entre dos planetas alrededor de una estrella a 11,000 años luz de la Tierra.
El 11 de marzo, la comunidad científica publicó tres estudios que cambian la comprensión global sobre los eventos más violentos del universo. Astrónomos lograron documentar colisiones inusuales entre agujeros negros y estrellas de neutrones, el nacimiento de un magnetar y el choque destructivo entre mundos distantes.
Un equipo de la Universidad de Birmingham, la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Max Planck reanalizó el evento de ondas gravitacionales GW200105, detectado por LIGO y Virgo en enero de 2020 a unos 910 millones de años luz.
Los investigadores descartaron con 99.5% de certeza que la trayectoria previa al impacto fuera circular. La fusión resultó en un agujero negro hijo de 13 masas solares que nació de un movimiento elíptico irregular.
“La órbita lo revela todo”, dijo Geraint Pratten, investigador de la Universidad de Birmingham. “Su forma elíptica justo antes de la fusión muestra que este sistema no evolucionó tranquilamente en aislamiento, sino que casi con seguridad fue moldeado por interacciones gravitacionales con otras estrellas, o un tercer compañero”.

Magnetares ocultos y mundos destruidos
En paralelo, la revista Nature publicó la primera observación directa de un magnetar formándose dentro de una supernova superluminosa. El equipo liderado por Joseph Farah analizó la explosión SN 2024afav y detectó oscilaciones provocadas por la rápida rotación de una estrella de neutrones.
El estudio fijó el giro del magnetar en 4.2 milisegundos y calculó su fuerza magnética en 1.6 × 10¹⁴ gauss.
“Durante años la idea del magnetar parecía casi un truco de magia de los teóricos: ocultar un motor potente detrás de capas de escombros de supernova”, dijo el físico de UC Berkeley Dan Kasen. “El chirrido en esta señal de supernova es como si ese motor corriera el telón y revelara que realmente está ahí”.
Finalmente, investigadores de la Universidad de Washington publicaron evidencia sobre un impacto entre dos planetas alrededor de Gaia20ehk, una estrella ubicada a 11,000 años luz.
El autor principal, Andy Tzanidakis, señaló que la estrella presentó caídas de brillo desde 2016 debido a impactos superficiales entre los planetas. Para 2021, la luz de la estrella “enloqueció por completo”.
Los sensores infrarrojos captaron el rastro del material incandescente resultante del choque, un proceso idéntico al que formó nuestra Luna. El próximo inicio de operaciones del Observatorio Vera C. Rubin permitirá a los astrónomos rastrear alrededor de 100 colisiones planetarias similares durante la próxima década.