✨︎ Resumen (TL;DR):
- Apple envió cartas de preservación a unos 40 exempleados que hoy laboran en OpenAI para que retengan evidencia legal.
- La demanda del 10 de julio de 2026 involucra presunto robo de archivos CAD, prototipos y secretos de manufactura.
- Este conflicto amenaza los planes de hardware de OpenAI, que alista su primer smartphone y bocina inteligente.
Apple escaló su conflicto legal contra OpenAI al enviar cartas a unos 40 exempleados que hoy laboran en la firma de inteligencia artificial. La tecnológica de Cupertino les ordenó conservar todos sus documentos y programar reuniones con sus abogados, tras presentar una demanda el 10 de julio de 2026 por el presunto robo de secretos comerciales de hardware.
El pleito entre ambos gigantes tecnológicos ya no se limita a los nombres que aparecen en el expediente judicial. Aunque la demanda original en la Corte de Distrito de EE. UU. para el Distrito Norte de California solo señala directamente a dos personas, el documento revela que más de 400 extrabajadores de Apple laboran actualmente en la creadora de ChatGPT. Las cartas de preservación enviadas evidencian que Cupertino sospecha de una filtración masiva.
Una carta de preservación es un aviso legal por escrito que exige a una persona u organización conservar registros y comunicaciones que sirvan como evidencia en una disputa. Este mandato de Apple obliga a los ingenieros a detener cualquier borrado de datos automático o manual, convirtiendo la eliminación de archivos en una infracción legal grave.

Los detalles de la acusación de Apple
La demanda formal involucra a OpenAI, a su filial de hardware io Products, y a dos ingenieros clave: Tang Tan, exvicepresidente de diseño de producto del iPhone y Apple Watch, y Chang Liu, exingeniero de sistemas eléctricos.
Apple detalla en su expediente las siguientes conductas indebidas:
- Tang Tan presuntamente utilizó nombres clave de proyectos internos de Apple durante entrevistas laborales para extraer datos confidenciales a empleados activos en Cupertino.
- OpenAI habría solicitado a varios candidatos llevar prototipos reales y archivos de diseño CAD de Apple a sus procesos de selección.
- Chang Liu supuestamente descargó más de mil páginas de especificaciones técnicas y esquemas de tarjetas de circuitos antes de abandonar Apple, además de no devolver su computadora corporativa.
- Un socio externo de Apple ejecutó técnicas propietarias de acabado de metales para OpenAI bajo la falsa creencia de que Cupertino lo había autorizado.
Una contradicción en las comunicaciones
OpenAI rechazó tajantemente las acusaciones desde el inicio. El vocero de la compañía, Drew Pusateri, declaró: “No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas.” Además, la startup de inteligencia artificial aseguró recientemente a Bloomberg que no existe evidencia con sustento en la demanda de Apple.
Por otra parte, los canales de comunicación entre ambas firmas muestran inconsistencias. Mientras Apple argumenta que intentó contactar a OpenAI en febrero de 2026 sin obtener respuesta, un reporte de NBC News con acceso a correos revela que un abogado externo de Apple confundió nombres de pila similares y mandó un correo de agradecimiento erróneo al director jurídico de OpenAI por una llamada que nunca ocurrió, lo que congeló el diálogo.
El hardware de OpenAI en la cuerda floja
Este litigio golpea a OpenAI en un momento crítico. La compañía busca expandirse al desarrollo de dispositivos físicos tras adquirir en 2025 la startup io del exdiseñador de Apple, Jony Ive, en una operación valuada en 6,500 millones de dólares.
Aunque Ive no está nombrado en la demanda, su equipo de más de 50 exingenieros de Apple es el núcleo que diseña los próximos productos de OpenAI. Reportes de la industria apuntan al desarrollo de una bocina inteligente y un smartphone propio programado para el año 2028.
Si Apple logra demostrar el robo de propiedad intelectual durante el juicio, los planes de hardware de OpenAI podrían sufrir retrasos severos y un intenso escrutinio financiero antes de una eventual salida a bolsa. El caso establecerá un precedente sobre los límites del conocimiento técnico que un profesional puede llevarse al cambiar de empresa en Silicon Valley.
