PRISM: la privacidad mundial en entredicho

El programa de la NSA ha alertado a gobiernos y empresas sobre la vigilancia en la red

Una serie de diapositivas de PowerPoint filtradas en Internet desataron una acalorada discusión a nivel mundial sobre el estado actual de la vigilancia y el espionaje en la web. El jueves 6 de junio, el diario The Washington Post reveló un documento interno de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos, en el que se habla sobre el Program Review Instrument For Systems Monitoring (PRISM), un programa secreto de la agencia cuyo objetivo es la recolección de comunicaciones y datos privados.

De acuerdo con el diario, al menos 9 grandes empresas tecnológicas cooperaron con PRISM, otorgándole acceso a sus servidores: Microsoft, Apple, Google, Facebook, Yahoo!, PalTalk, AOL, Skype y YouTube. Habían soltado la bomba.

En días recientes, el tema se desdobló hacia diferentes direcciones. Para evitar confusiones y conocer de manera general el desarrollo de los acontecimientos, veamos con detenimiento los diferentes ángulos.

¿De dónde salió PRISM?

La existencia de PRISM se debe a una reforma legislativa que se aprobó durante la gestión de George W. Bush en 2007, a través de la Protect America Act (PAA). Esta permite que, para realizar acciones de vigilancia, una autoridad certifique que existen dudas razonables para espiar a un extranjero fuera de Estados Unidos y que esta información sea significativa para el programa. No existe requisito judicial para vigilar individuos que hayan sido certificados: con la sospecha basta.

PRISM existe gracias a la Protect America Act, aprobada por George W. Bush en 2007 y ratificada por Obama en 2012
PRISM existe gracias a la Protect America Act, aprobada por George W. Bush en 2007 y ratificada por Obama en 2012

Cuando la ley fue aprobada, varios grupos de activistas criticaron que con ello se dejaba abierta la puerta al abuso de autoridad. Sin la supervisión adecuada y con la debilidad de sus límites, el gobierno estadounidense podría acceder indiscriminadamente a las comunicaciones privadas. Así, la NSA utilizó esta ley para tener acceso a los servidores de los servicios web más importantes de Estados Unidos. Microsoft fue el primero en cooperar, apenas un mes después de la aprobación de la PAA. En 2012, ya bajo la administración de Obama, fue ratificada y espera su revisión para 2017, aunque el Congreso podría pedir que se examine antes.

Esta es la manera en que la PAA permite que PRISM dé acceso a la NSA a comunicaciones en tiempo real e información almacenada en servicios web de cualquier persona que viva fuera de Estados Unidos; así como la de ciudadanos estadounidenses que tengan contacto con extranjeros. La ley es tan ambigua que incluso faculta a PRISM a recolectar datos de comunicaciones realizadas al interior del país, siempre que exista sospecha.

La reacción de los involucrados

El primer involucrado en reaccionar al escándalo fue la NSA. El director de la agencia, James R. Clapper, aseguró que la información de The Washington Post es inexacta. Clapper no desmintió que el objetivo de PRISM sea recabar datos de extranjeros por temas de seguridad nacional, sino que enfatizó que el programa no puede ser empleado para analizar los datos de los ciudadanos de Estados Unidos o de las personas que habiten en suelo estadounidense.

El director de la NSA reprochó que PRISM se discuta de forma pública, pues indicó que “tendría impacto en el comportamiento de nuestros adversarios y dificultará la labor de entender sus intenciones”. Y agregó que PRISM opera dentro de los límites legales, amparándose en que la solicitud de información requiere que la sospecha razonable esté fundamentada en hechos específicos; y que la agencia sólo examina la información que está vinculada con actos criminales o amenazas terroristas.

Google desmintió que sus servidores tengan una 'puerta trasera' para darle acceso al gobierno a los datos privados de los usuarios

Por su parte, las empresas tecnológicas negaron sus nexos con PRISM. Google ha sido de las más activas en rechazar su participación. En un comunicado, la compañía señaló: “nosotros revelamos datos de usuarios al gobierno de acuerdo con la ley y revisamos todas las peticiones cuidadosamente [...] Google no tiene una puerta trasera para que el gobierno acceda a los datos privados de los usuarios”. Además, Google ha pedido permiso al gobierno de EE. UU., en específico al Departamento de Estado y al FBI, para hacer públicas las peticiones de información sensible que la administración federal les ha hecho.

El resto de las compañías tuvieron un discurso similar al de Google: señalaron que desconocían la existencia de PRISM previamente y recalcaron su respeto por la privacidad de los datos de sus usuarios. Al día siguiente de publicar su reportaje, The Washington Post retiró su acusación de que las empresas habían participado alevosamente en el programa y admitió que ésa era una inferencia hecha por el diario. Aún así, se mantiene la duda sobre el acceso de la NSA a los datos de forma indirecta, a través de proveedores de servicios de Internet (ISP) u operadores de telefonía móvil.

La revelación de PRISM movilizó a decenas de organizaciones, asociaciones civiles y otras compañías para protestar contra la NSA a través de la campaña StopWatching.US. Por su parte, el grupo activista de derechos digitales ElectronicFrontierFoundation indicó que no le extrañaría que existieran otros programas similares. Adicionalmente, la Electronic Frontier Foundation (EFF) convocó a las 9 empresas señaladas en el documento de la NSA a solicitar al Congreso una investigación total sobre las facultades de espionaje de la agencia.

Edward Snowden: el hombre detrás de la filtración

“No tengo intenciones de ocultar quién soy porque sé que no he hecho nada incorrecto”, señaló Edward Snowden, un hombre de 29 años, extécnico asistente de la CIA y actual contratista de la NSA. Él es la persona detrás de las diapositivas que llegaron a manos del The Washington Post. “Entiendo que me harán sufrir por mis acciones, [pero] estaré satisfecho si [...] los irresistibles poderes ejecutivos que rigen al mundo que amo son expuestos al menos por un instante”, escribió en una nota que acompañaba el primer paquete de documentos filtrados.

"Entiendo que me harán sufrir por mis acciones", declaró Edward Snowden, responsable de las filtraciones sobre PRISM

Snowden expuso en una entrevista con TheGuardian sus motivos para revelar esta información clasificada: “Mi único motivo es informarle al público lo que se hace en su nombre y lo que se hace en su contra.” Snowden renunció a un sueldo de $200,000 USD anuales, a una vida tranquila con su novia en Hawaii y una carrera estable con tal de mostrar el funcionamiento de PRISM. “No puedo permitir conscientemente que el gobierno de Estados Unidos destruya la privacidad, la libertad en Internet y las libertades básicas”, confesó.

Edward Snowden
Edward Snowden

Tras extraer los archivos de la NSA, Snowden pidió a su superior que le diera un par de semanas de licencia para someterse a un tratamiento médico contra la epilepsia. Así, abandonó Hawaii, dejó a su novia y se dirigió a Hong Kong, donde se registró en un hotel en el que permaneció 3 semanas. Eligió la isla porque supuso que su gobierno resistiría las solicitudes de Estados Unidos ante una eventual solicitud de extradición (si bien Hong Kong es oficialmente parte de China, retiene autonomía en ese tema desde los tiempos en que era colonia británica).

Como apunta el abogado Antonio Martínez, Snowden se suma a la lista de individuos que han revelado información clasificada en la búsqueda del beneficio colectivo. Se trata de personas que pertenecen a una generación que “está desmantelando los paradigmas actuales sobre el Estado-nación, los bienes comunes y el ejercicio de derechos”. Y es que, al final del día, esta revelación resulta crucial en el entendimiento (y el potencial cuestionamiento) de un sistema que permite la violación de la privacidad bajo la retórica de la seguridad.

¿Cuál es el siguiente paso con PRISM?

Siendo consecuente con su nombre, PRISM ha iniciado un debate de muchas caras. Las empresas tecnológicas quieren mantener su imagen limpia, por lo que han propuesto revelar todas las peticiones hechas por el gobierno para acceder a datos privados. Google fue la primera en sugerir esta acción, y se sumaron Facebook, Microsoft y Twitter (uno de los pocos gigantes que, según la información de The Washington Post, se negó a participar en el programa). Todas solicitaron permiso a la administración federal para transparentar las solicitudes de información sensible.

El Parlamento Europeo ha pedido a Eric Holder, fiscal general de EE.UU, que justifique la vigilancia del programa PRISM

En la arista internacional, el Parlamento Europeo pidió al gobierno de Estados Unidos que le dé explicaciones sobre PRISM. Los legisladores europeos criticaron los acuerdos para compartir datos con las autoridades de EE. UU. y esperan que Eric Holder, fiscal general de dicho país, despeje sus dudas sobre el programa. Los gobiernos de Europa han tenido que explicar a sus ciudadanos si han permitido a Estados Unidos actividades de espionaje o si se han visto beneficiados de alguna manera mediante los datos obtenidos por PRISM.

Por su parte, el corresponsal de Reuters en México, Gabriel Stargardter, critica que la cobertura en el país sobre el caso sea prácticamente inexistente; aún cuando, como advierte el abogado Luis Fernando García, es un tema delicado de la relación con Estados Unidos y podría influir en las decisiones públicas del gobierno mexicano.

Edward Snowden ya no se encuentra refugiado en Hong Kong, y desde el martes 11 se desconoce su paradero. El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, le recomendó buscar asilo político en América Latina (él mismo está refugiado en la embajada ecuatoriana), pero no hay indicios de que Snowden haya emigrado a alguna nación de la región. Tampoco se conocen a ciencia cierta los planes de la Casa Blanca contra él, aunque desde el Congreso y el Senado se han alzado voces para consignarlo como traidor.

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