✨︎ Resumen (TL;DR):
- EE. UU. forzó a Anthropic a desactivar sus modelos avanzados Fable 5 y Mythos 5, bloqueando el acceso internacional de inmediato.
- Ante el desabasto tecnológico, el presidente de Publicis propuso un fondo europeo de 100,000 millones de euros liderado por Francia y Alemania.
- La parálisis expone la vulnerabilidad de depender de software estadounidense, impulsando el crecimiento de rivales como Cohere y Mistral.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos forzó a Anthropic a desactivar sus modelos Fable 5 y Mythos 5 el 12 de junio, desatando una crisis política y comercial en Europa. Ante este bloqueo, Maurice Lévy, presidente de Publicis, propuso en el evento VivaTech la creación de un fondo de 100,000 millones de euros liderado por Francia y Alemania para desarrollar una infraestructura de inteligencia artificial independiente del control estadounidense.
El repentino apagón bloqueó el acceso a cualquier extranjero, incluidos los empleados no ciudadanos de la propia startup estadounidense. La medida provocó duras críticas en la política francesa. Jordan Bardella señaló que la suspensión es “un recordatorio de que la IA ya es una cuestión de soberanía nacional” y pidió apoyar a la empresa local Mistral. Por su parte, Gabriel Attal declaró que “la guerra de la IA ya ha comenzado”, una frase que también encabezó la portada del diario Le Monde.
Esta reacción se alinea con una estrategia de soberanía digital en Francia, donde el gobierno ordenó a sus ministerios eliminar cualquier dependencia tecnológica no europea para el otoño de 2026. En este panorama, Mythos 5 es un modelo de frontera que procesa tareas complejas de IA y que fue suspendido globalmente tras la orden estadounidense.

El beneficio de los competidores y el botón de apagado
Mientras la restricción afectaba a los clientes de Anthropic, otras compañías capitalizaron el descontento. La firma canadiense Cohere reportó su “momento de adquisición de clientes más rápido hasta la fecha” debido al enorme interés de gobiernos y empresas que buscan alternativas fuera de Estados Unidos.
El CEO de Mistral, Arthur Mensch, promovió sus modelos de código abierto como una opción libre del control de corporaciones o de un Estado centralizado.
Especialistas legales advierten que esta intervención estadounidense sienta un precedente alarmante. La publicación Fortune describió los controles de exportación como un veto implícito sobre los modelos que llegan al extranjero, calificándolo como “un régimen de licencias para la IA de frontera; simplemente no quieren admitirlo”.
Jonathan Iry, del Wharton Accountable AI Lab, coincidió en que el gobierno de EE. UU. está “reutilizando marcos legales existentes en lo que es efectivamente un sistema de licencias encubierto”.
Un vacío legal contradictorio
De acuerdo con la plataforma Lawfare, el mecanismo de control funcionó como un “botón de apagado global”. Debido a que Anthropic no pudo filtrar de forma confiable a los usuarios por su nacionalidad, tuvo que retirar por completo ambos modelos de forma masiva en cuestión de horas.
El movimiento revela una clara contradicción política en Washington. Apenas el 2 de junio, el gobierno estadounidense firmó una orden ejecutiva que rechazaba explitamente cualquier “requisito gubernamental obligatorio de licencia, autorización previa o permiso” para los modelos de IA. Solo diez días después, la administración utilizó las leyes de exportación para imponer exactamente ese control.
Ante este escenario, Lévy justificó su propuesta de financiamiento masivo de 100,000 millones de euros como una respuesta directa al “choque de ver a las empresas europeas perder el acceso de la noche a la mañana a los modelos de frontera de la startup estadounidense Anthropic”. La tensión ahora obliga a la Unión Europea a decidir si acelera su independencia tecnológica o mantiene su dependencia del software norteamericano.
