✨︎ Resumen (TL;DR):
- Meta prevé destinar entre 130,000 y 145,000 millones de dólares en 2026, frente a los 72,200 millones gastados en 2025.
- La apuesta ya incluye una compra de 14,000 millones de dólares por 49% de Scale AI y 8,000 despidos en mayo.
- Meta lanzó Muse, pero sus lentes inteligentes son el único intento de plataforma propia que consiguió tracción real.
Meta prevé invertir entre 130,000 y 145,000 millones de dólares en 2026 para competir otra vez en IA con OpenAI y Anthropic, frente a los 72,200 millones gastados en 2025. La apuesta ya incluye una compra de 14,000 millones de dólares por 49% de Scale AI y 8,000 despidos en mayo, mientras la empresa sigue sin un producto de IA de consumo diario.
Fast Company publicó el 27 de agosto de 2026 una reconstrucción de Harry McCracken sobre ese desvío. El reporte documenta cómo Meta pasó de fundar uno de los primeros laboratorios de IA de Silicon Valley a perseguir a OpenAI y Anthropic una década después. La apuesta por el metaverso ocupó justo los años en que OpenAI lanzó ChatGPT.

FAIR nació en 2013 y su legado fue PyTorch
Zuckerberg no ignoró la IA. Creó FAIR, las siglas de Facebook AI Research, a finales de 2013 y puso a Yann LeCun al frente. El encargo era superar el nivel humano en visión, audio y lenguaje.
PyTorch es un framework de código abierto para el trabajo con IA que otras empresas, incluida OpenAI, adoptaron hasta convertirlo en un estándar de la industria. Esa fue la aportación más duradera del laboratorio, no un asistente de uso cotidiano.
M.G. Siegler, autor del boletín Spyglass y una de las voces citadas por Fast Company, añade un matiz al origen de FAIR: Zuckerberg contrató a LeCun después de perder la puja por comprar DeepMind.
Mientras FAIR investigaba, Zuckerberg priorizó el metaverso. Facebook había fracasado con su intento de teléfono propio: AT&T bajó su precio de 99 dólares a 99 centavos en menos de un mes. En 2014, la compañía compró Oculus VR por cerca de 3,000 millones de dólares.
En octubre de 2021, la compañía cambió su nombre a Meta. Trece meses después, OpenAI lanzó ChatGPT. Reality Labs, la división de hardware del metaverso, perdió 84,000 millones de dólares entre 2020 y 2025.
Llama convirtió una filtración en estrategia abierta
En febrero de 2023, Meta anunció Llama y planeaba compartirlo con investigadores caso por caso. Una semana después, una versión filtrada apareció en 4chan y el modelo quedó al alcance de cualquiera que supiera instalarlo.
La filtración generó temor por el uso indebido. Algo de eso ocurrió, según el recuento, pero también hubo entusiasmo por repartir la tecnología.
Luke Sernau, ingeniero de Google, escribió un memorando interno que después publicó SemiAnalysis. Sernau planteó que Meta era el único ganador claro, porque se había quedado con el trabajo gratuito de un planeta entero.
Cinco meses después, Meta liberó Llama 2 como modelo de pesos abiertos. En abril de 2024, hizo lo mismo con Llama 3. M.G. Siegler subraya el punto incómodo: la apertura se convirtió en estrategia después del accidente, no antes.
El impulso se agotó con Llama 4. Meta presumió resultados en pruebas de la industria que correspondían a una versión que no llegó a publicar. Fast Company recoge que LeCun dijo al Financial Times que esas cifras estaban algo maquilladas y que el episodio hizo que Zuckerberg perdiera la confianza en el equipo de FAIR.
The Wall Street Journal reportó además un retraso en una versión más potente, apodada Behemoth. Un vocero de Meta calificó ese reporte como especulación y rumor. LeCun terminó saliendo de la empresa para fundar su propia startup.
El regreso ya consume capital y plantilla
Meta compró buena parte de su regreso. En junio de 2025 pagó unos 14,000 millones de dólares por el 49% de Scale AI. Fue su segunda operación más cara, solo detrás de los 22,000 millones de dólares que pagó por WhatsApp en 2014.
Alexandr Wang, cofundador de Scale AI, quedó al frente de los nuevos Meta Superintelligence Labs. Meta también intentó comprar el agente Manus por 2,000 millones de dólares, pero la operación quedó deshecha por los reguladores chinos.
El grueso del gasto está en infraestructura. En julio de 2026, Meta ajustó su guía de inversión de capital para 2026 a un rango de 130,000 a 145,000 millones de dólares, frente a los 72,200 millones que gastó durante todo 2025.
La presión sobre la caja apareció en el segundo trimestre. Según CNBC, el flujo de caja libre cayó a 784 millones de dólares, desde 8,550 millones un año antes. La acción de Meta retrocedió 10% tras la presentación de resultados del 29 de julio. La utilidad neta del trimestre fue de unos 15,800 millones de dólares.
Semanas después de lanzar su primer modelo propio, Meta despidió en mayo a unas 8,000 personas, cerca del 10% de su fuerza laboral. Los equipos de hardware del metaverso estuvieron entre los más afectados y la empresa movió a otras 7,000 personas para acelerar el desarrollo de modelos.
Meta también comenzó a registrar las pulsaciones de teclado y los movimientos de mouse de sus empleados como material de entrenamiento. Después suspendió el programa.
El reporte también recoge dudas dentro de la empresa. Un empleado de Meta Superintelligence Labs, cuya identidad no se revela, describe la promesa de “superinteligencia personal” como una consigna sin un plan de producto detrás. Una persona del sector, también anónima, afirma que las contrataciones mejor pagadas están ahí para aguantar mientras dure el interés de Zuckerberg y sacar el máximo dinero posible.
El director de tecnología, Andrew Bosworth, admitió en un memorando interno reportado por Wired que la explicación de la visión había sido pésima. Meta declinó poner a sus ejecutivos a disposición de Fast Company para entrevistas grabadas.
Muse acelera, pero el producto sigue pendiente
Meta lanzó tres versiones de Muse Spark, su nuevo modelo insignia, en menos de cuatro meses desde abril de 2026. A principios de agosto, presentó Muse Code, su primer agente de programación, que compite contra Claude Code de Anthropic.
El 10 de agosto, el mismo día en que Zuckerberg publicó un manifiesto de 6,537 palabras, Meta liberó Muse Glimmer, un modelo ligero de pesos abiertos diseñado para correr en una computadora potente.
En ese manifiesto, Zuckerberg escribió: “En lugar de centralizar la superinteligencia, deberíamos distribuirla ampliamente […]”.
La superinteligencia personal es un concepto de inteligencia artificial que Zuckerberg propone distribuir ampliamente, aunque el manifiesto no explica cuál será el producto.
Lo que Meta ha lanzado hasta ahora, como Pocket, una app para crear juegos simples, no se parece a la superinteligencia personal. Ben Bajarin, de la consultora Creative Strategies, considera que Meta no tiene el personal ni el software para montar un negocio de nube comparable al de Google.
Los lentes inteligentes son la excepción
La presión regulatoria corre en paralelo. Meta cerró la demanda de 29 estados por el diseño adictivo de sus plataformas con un acuerdo de hasta 17,100 millones de dólares y cambios en sus productos. Fast Company también recoge 942 millones de dólares en multas en Nuevo México.
En hardware, la apuesta sí encontró tracción. Meta y EssilorLuxottica concentran 69% del mercado incipiente de lentes inteligentes, según IDC. La firma espera que esa categoría llegue a casi 40 millones de unidades anuales en 2030.
El volumen está muy lejos del de los teléfonos. Aun así, los lentes son el único de los intentos de plataforma propia de Meta que consiguió tracción real.
La publicidad mantiene en marcha todo el plan. Según Fast Company, aportó 98% de los ingresos de Meta en el segundo trimestre.
Más de 12 años después de abrir FAIR, la superinteligencia personal se paga con anuncios y todavía no tiene un producto de consumo que la explique.
