✨︎ Resumen (TL;DR):
- Demis Hassabis presentó a Scott Bessent y Michael Kratsios un plan para crear un organismo que evalúe la IA más avanzada antes de ceder la operación diaria de Google DeepMind.
- El diseño público toma como referencia a FINRA, prevé revisar modelos hasta 30 días antes del lanzamiento y abarcaría sistemas abiertos y cerrados de cualquier país.
- Las fuentes consultadas no muestran una aprobación del gobierno de Trump; Hassabis sigue como presidente de Google DeepMind y científico jefe de Alphabet.
Demis Hassabis presentó a Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, y a Michael Kratsios, asesor de ciencia y tecnología de Donald Trump, un plan para crear un organismo independiente que evalúe los sistemas de inteligencia artificial más avanzados, según The Wall Street Journal. Las conversaciones ocurrieron antes de que cediera la operación diaria de Google DeepMind, pero no prueban que la Casa Blanca haya aprobado el proyecto: Hassabis sigue en Google como presidente de Google DeepMind y científico jefe de Alphabet.

La propuesta llegó antes del relevo operativo
El Journal publicó el reporte el 12 de agosto y señaló que Hassabis expuso aspectos de la propuesta a Bessent y Kratsios a comienzos del verano de 2026. El periódico también ubicó en las conversaciones a responsables de otros laboratorios de IA, aunque no publicó sus nombres.
Kratsios es asistente del presidente y director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca. El Journal basó la información en personas familiarizadas con el asunto. Hassabis no respondió a las solicitudes de comentarios del diario, y el artículo no incluye un respaldo de Bessent ni de Kratsios al proyecto.
Google respondió que la seguridad de los modelos avanzados es importante para la sociedad y vinculó el nuevo puesto de Hassabis con su trabajo estratégico sobre la inteligencia artificial general, o AGI.
El 5 de agosto, Google anunció que Hassabis dejaría las responsabilidades operativas diarias para convertirse en presidente de Google DeepMind y científico jefe de Alphabet. Hassabis no dejó Google ni DeepMind.
Koray Kavukcuoglu quedó al frente de la unidad como vicepresidente sénior. Su responsabilidad incluye el desarrollo de Gemini, la investigación de frontera, la app y los equipos para desarrolladores. La reorganización también llevó a Jeff Dean y a otros investigadores a fundar Discovery Loop.
FINRA guía el diseño público, no el OIEA
Según el Journal, Hassabis comparó en privado la idea con el Organismo Internacional de Energía Atómica, el OIEA. El organismo internacional coordina la cooperación nuclear dentro de la familia de Naciones Unidas y trabaja con Estados miembros.
El diseño que Hassabis publicó toma otra ruta. FINRA es una organización privada sin fines de lucro; sus miembros la financian con cuotas y la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos la supervisa.
En el ensayo que Hassabis firmó el 14 de julio, eligió expresamente el modelo de FINRA. Propuso que la industria financiara principalmente el organismo, que el gobierno federal lo supervisara y que un consejo reuniera a expertos técnicos independientes y representantes de la comunidad de código abierto.
Al comparar ambas referencias, el paralelo con el OIEA sugiere una ambición de coordinar a escala internacional, mientras FINRA aporta el plano institucional para comenzar en Estados Unidos.
Así funcionaría la supervisión propuesta
Frontier-class es una categoría de clasificación que el organismo usaría para identificar los sistemas de IA que alcancen su umbral de frontera.
La propuesta pública tendría cuatro piezas concretas:
- El organismo definiría y actualizaría las pruebas para determinar cuándo un sistema entra en la categoría Frontier-class.
- Trabajaría con agencias federales y laboratorios nacionales de Estados Unidos para evaluar ciberseguridad, riesgos biológicos y otras capacidades sensibles.
- Los laboratorios compartirían voluntariamente sus modelos hasta 30 días antes de lanzarlos. Si el protocolo demostrara que funciona, aprobarlo podría convertirse en requisito para desplegar los modelos en el mercado estadounidense.
- El esquema abarcaría modelos abiertos y cerrados de cualquier país. El organismo dejaría fuera los sistemas que no alcanzaran el umbral de frontera, incluidos proyectos de startups y universidades.
El ensayo también contempló la posibilidad de coordinar una desaceleración entre laboratorios ante un riesgo grave. La propuesta pública de julio ya incluía esa medida y las pruebas previas al lanzamiento.
Google ya había planteado el esquema FARO
Google ya había planteado un organismo bajo supervisión federal. En junio, la compañía publicó un documento de política pública que propuso una Frontier AI Regulatory Organization, o FARO.
FARO es una entidad independiente que recibiría financiamiento de la industria y supervisión del gobierno federal. El documento propuso auditorías anuales, estándares de seguridad y transparencia, y señaló a los departamentos de Comercio, Tesoro o Energía como posibles supervisores.
Ese antecedente ayuda a explicar por qué una conversación con Bessent era relevante, pero no demuestra que el secretario aceptara encabezarla.
Tres días después del manifiesto de Hassabis, la administración de Trump ya estudiaba un regulador independiente de IA que reportaría a la SEC, de acuerdo con Bloomberg. El nuevo reporte del Journal añade los nombres de Bessent y Kratsios y coloca las gestiones antes del relevo en DeepMind, pero no convierte esa opción bajo estudio en una decisión.
El plan tiene acceso, no autoridad legal
Hasta el 13 de agosto, las fuentes consultadas no mostraban un estatuto, presupuesto, lista de miembros, protocolo de pruebas aprobado ni autoridad legal para el organismo. Tampoco indicaban que Bessent o Kratsios se hubieran comprometido a impulsarlo.
La versión pública de Hassabis comenzaría con participación voluntaria. Solo contempla obligaciones futuras después de demostrar que las evaluaciones son eficaces.
Según Google, el cambio de puesto le da a Hassabis más tiempo para trabajar en la estrategia global de AGI y la seguridad. El dato verificable de esta semana es más acotado: su propuesta llegó a dos funcionarios con influencia directa en la política económica, científica y tecnológica de Estados Unidos. Sigue siendo una propuesta con acceso a Washington, no un regulador aprobado.
