✨︎ Resumen (TL;DR):
- Sam Altman defendió aceptar algunos efectos negativos de la IA para conservar sus beneficios y mantenerla ampliamente accesible, pero rechazó los riesgos catastróficos.
- OpenAI publicó el 9 de septiembre de 2026 una propuesta de regulación nacional obligatoria en Estados Unidos, con pruebas comunes y evaluaciones independientes.
- OpenAI y Anthropic coinciden en la supervisión externa, aunque mantienen diferencias sobre el alcance de la regulación.
Sam Altman, directivo de OpenAI, defendió que la sociedad acepte algunos efectos negativos del uso de la IA para conservar sus beneficios y mantenerla ampliamente accesible. También fijó un límite: rechazó los riesgos catastróficos, incluida una pérdida grave de control de la IA. Sus declaraciones marcaron diferencias con Anthropic sobre la regulación.
En una entrevista con Decoded, de Politico, difundida el 4 de octubre de 2026 por Business Insider, Altman afirmó que “el mundo debería aceptar que ocurran algunas cosas malas” a cambio de los beneficios de la tecnología y de preservar la capacidad de decisión de las personas.
Para el directivo, impedir todo uso indebido no justifica dejar una tecnología tan potente bajo control de unos pocos desarrolladores. También rechazó que un único laboratorio decida cómo repartir sus beneficios y defendió una regulación menos restrictiva, según la cobertura de Seeking Alpha.

OpenAI pide reglas nacionales según la capacidad del modelo
El 9 de septiembre de 2026, OpenAI publicó una propuesta firmada por Chris Lehane, responsable de asuntos globales. La empresa pidió una regulación nacional obligatoria en Estados Unidos basada en las capacidades de los modelos, con pruebas comunes, evaluaciones independientes y notificación de incidentes.
El texto concentra las obligaciones de seguridad de frontera en los laboratorios que desarrollan los sistemas más capaces. OpenAI sostiene que los requisitos deben ser proporcionales al riesgo y permitir que compitan las startups, los pequeños desarrolladores y los investigadores que trabajan lejos de esa frontera.
La compañía también afirmó que frenaría o detendría el desarrollo o el despliegue de sistemas cuando sus salvaguardas fueran insuficientes. Su documento reclama estándares compartidos para decidir cuándo aplicar esos frenos y plantea que la seguridad debe determinar el ritmo del avance.
Entre los proyectos de California que respaldó figuraron SB 813 y AB 1405, sobre evaluadores independientes y reglas para auditores.
Anthropic propone revisar los sistemas desde dentro
Un portavoz de Anthropic citado por Seeking Alpha afirmó que sus propuestas se dirigen a los modelos de frontera. Según ese medio, la compañía niega que sus medidas consoliden la posición de las empresas más grandes.
En septiembre de 2026, Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó un plan para acompasar el avance de la IA con la seguridad. Su propuesta busca mantener el progreso técnico, dar tiempo para reforzar las salvaguardas y permitir comprobaciones externas.
La primera medida incorporaría evaluadores externos con acceso continuo, similar al de los empleados. Examinarían los modelos terminados y los procesos de entrenamiento, verificarían las prácticas de seguridad y reportarían incidentes.
Anthropic anunció que invitaría a un equipo con espacios de trabajo en sus oficinas, credenciales y computadoras de la empresa.
Amodei propone también estándares comunes entre desarrolladores de países democráticos y coordinación internacional. Según su esquema, las capacidades y la seguridad verificable de cada sistema determinarían las condiciones del avance.
La coincidencia está en la supervisión externa
Los documentos de OpenAI y Amodei coinciden en combinar la evaluación independiente con un ritmo de avance sujeto a garantías de seguridad. La supervisión que plantean permitiría contrastar las promesas de los laboratorios con revisiones externas.
El esquema de Amodei añade que los revisores podrían publicar sus hallazgos sin control editorial de Anthropic, salvo excepciones acotadas para información sensible. También podrían advertir si una supresión de información afectó sus conclusiones.
El desacuerdo está en el alcance de las reglas. Altman rechaza que pocos desarrolladores controlen una tecnología tan potente o que un único laboratorio decida cómo repartir sus beneficios. Anthropic, por su parte, concentra su propuesta en los modelos de frontera, la revisión continua y estándares coordinados entre desarrolladores de países democráticos.
OpenAI propone concentrar las obligaciones de seguridad de frontera y hacerlas proporcionales al riesgo. Amodei plantea revisores con acceso continuo y capacidad para publicar sus hallazgos. Ambos aceptan la supervisión externa, pero no plantean el mismo alcance para las reglas que deben acompañar el avance de la IA.
