Zoo de Granby: solo dos especies reaccionaron al eclipse

Zoo de Granby: solo dos especies reaccionaron al eclipse

El Zoo de Granby halló que solo macacos japoneses y cebras reaccionaron al eclipse total de 2024.

Por Humberto Toledo el 13 de agosto del 2026 a las 5:52 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Louis Lazure dirigió la observación del eclipse total del 8 de abril de 2024 en el Zoo de Granby, que permaneció cerrado al público.
  • Solo los macacos japoneses y las cebras cambiaron su conducta con claridad: la actividad de los macacos cayó 57 % y las cebras corrieron, comieron menos y mostraron señales de estrés.
  • Adam Hartstone-Rose sostiene que el público puede influir más de lo pensado en las reacciones animales que se atribuyen al eclipse.

El Zoo de Granby, en Quebec, observó a sus animales durante los tres minutos de totalidad del eclipse solar del 8 de abril de 2024, con el recinto cerrado al público. El equipo dirigido por Louis Lazure registró una reacción clara en solo dos especies: los macacos japoneses redujeron su actividad 57 %, mientras las cebras corrieron, comieron menos y mostraron más señales de estrés. La observación sugiere que las multitudes pueden explicar parte de las conductas extrañas asociadas con otros eclipses.

Los animales enfrentaron la oscuridad repentina sin miles de personas gritando alrededor. Durante cada minuto, 12 observadores anotaron qué hacía cada especie. El equipo dirigido por Louis Lazure, investigador de conservación del Zoo de Granby, repitió el registro en jornadas normales antes y después del eclipse para tener una comparación. Luego publicó los resultados en la revista Zoo Biology.

La mayoría de los animales apenas modificó su conducta. El dato importa porque buena parte de las historias sobre animales durante eclipses proviene de observaciones hechas frente a públicos numerosos.

España recibirá un eclipse solar total histórico el 12 de agosto: horarios y cómo verlo
Te podría interesar:
España recibirá un eclipse solar total histórico el 12 de agosto: horarios y cómo verlo
Foto detallada de un eclipse lunar que muestra las texturas de la superficie de la luna contra un cielo oscuro.
Foto: Fernanda Gomez de la torre / Pexels

Macacos quietos, cebras en alerta

Los macacos japoneses dieron la señal más clara. Cuando comenzó la totalidad, muchos dejaron lo que estaban haciendo y treparon a las ramas altas de su hábitat. Su actividad cayó 57 % y volvió a la normalidad en un cuarto de hora.

Desde abajo podían parecer contemplativos, pero el registro mostró algo más concreto: se sentaron de espaldas al Sol y ninguno dio muestras de mirar hacia arriba.

Las cebras respondieron de otra forma. Se activaron y corrieron durante la totalidad. También comieron menos y mostraron más señales de estrés. Los animales de presa suelen reducir su alimentación cuando perciben peligro, así que el cambio encaja con una reacción de susto.

Cuando reapareció el Sol, el observador registró más interacciones dentro de la manada, tanto amistosas como hostiles.

El resto del zoológico apenas cambió

Granby sí registró ajustes puntuales en otras especies:

  • Los camellos bactrianos se acercaron a sus dormideros.
  • Los leopardos de las nieves se volvieron más vigilantes.
  • Los monales del Himalaya y los avestruces redujeron su actividad.
  • Una grulla de coronilla roja dejó de vocalizar mientras duró la oscuridad.
  • Los pandas rojos y los osos negros asiáticos siguieron descansando.

Varias especies no dieron ninguna señal de haber notado el eclipse. El patrón general quedó lejos de la colección de conductas extraordinarias que suele circular cada vez que la Luna cubre el Sol.

La multitud puede explicar la lista viral

Casi todo ese catálogo procede de un mismo trabajo. El 21 de agosto de 2017, Adam Hartstone-Rose, entonces biólogo en la Universidad de Carolina del Sur, observó el eclipse en el zoológico de Columbia.

Su equipo documentó babuinos apiñados, una colonia de flamencos que se cerró en círculo alrededor de sus crías, jirafas al galope y un dragón de Komodo corriendo de manera errática. También registró ladridos atípicos en los siamangs, una especie de gibón, y a una pareja de tortugas de Galápagos apareándose sin un motivo aparente.

Otros animales iniciaron su rutina nocturna. Loris, unos loros pequeños, volaron a sus cajas nido. Los gorilas se colocaron junto a la puerta de su dormidero y los elefantes africanos se dirigieron hacia el establo.

El detalle que suele perder la lista viral es el contexto: aquel zoológico estaba abarrotado. En el trabajo que Hartstone-Rose y sus colegas publicaron en 2020, señalaron que algunos animales pudieron haberse sobresaltado por los humanos, aunque no lograron demostrarlo.

Actualmente, Hartstone-Rose es profesor en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Le dijo a Scientific American: “Los animales que actúan más raro en un eclipse son, por mucho, las personas”.

Las observaciones de 2024 ofrecieron una comparación directa. En el zoológico de Fort Worth, Hartstone-Rose repitió el registro con menos público que en 2017 y las reacciones fueron más apagadas. El zoológico de Dallas, en cambio, organizó un evento multitudinario y ahí los animales reaccionaron con mucha más intensidad.

Los observadores también recordaron mal

El estudio de Granby encontró un segundo problema, esta vez en el equipo. Una semana después, las impresiones de los observadores coincidían con sus propios registros minuto a minuto solo la mitad de las veces.

En un tercio de las comparaciones, las notas habían captado un cambio que la persona no recordaba haber visto. La mayoría de los observadores no tenía formación específica en comportamiento animal.

Ese resultado muestra lo fácil que resulta proyectar expectativas sobre lo que hace un animal. Un macaco inmóvil puede parecer sobrecogido, pero su conducta no permite saber si experimentó algo parecido al asombro.

Las aves ofrecen el dato más sólido

La evidencia mejor documentada aparece en las aves. En 2025, un estudio publicado en Science analizó cerca de 100,000 cantos grabados durante el eclipse de 2024 con ayuda de ciencia ciudadana. Alrededor de la mitad de las especies registradas entonó su canto del amanecer cuando el cielo volvió a aclararse.

Las luciérnagas y las arañas tejedoras también han mostrado conductas como si hubiera caído la noche.

Medir estas respuestas resulta difícil por una razón geométrica. En un mismo punto del planeta, los eclipses totales se repiten con intervalos de unos 366 años en promedio, así que no hay forma de replicar el experimento.

La falta de repetibilidad complica conseguir financiamiento. Hartstone-Rose se quedó sin viajar al eclipse del 12 de agosto, en parte por esa limitación.

Su proyecto de 2024, realizado con cientos de voluntarios, añadió un dato sobre las personas. Quienes estuvieron más cerca de la franja de totalidad sintieron más asombro. Y quienes además observaron cambios en el comportamiento animal reportaron un asombro y una sensación de pertenencia a la ciencia notablemente mayores.

Durante el eclipse, la mayoría de los animales de Granby mantuvo su rutina. Las reacciones más llamativas no siempre describen lo que sintieron los animales, y pueden tener tanto que ver con la gente alrededor como con la oscuridad repentina. Los datos más claros del estudio terminan señalando a los observadores: mirar a los animales cambia sobre todo a quien mira.

Fuentes: 1, 2, 3

Más de Tecnología

Feed