✨︎ Resumen (TL;DR):
- El Secretario de Estado de EE. UU. declaró que el tratado está cerca y señaló a Hezbollah como el verdadero problema de la región.
- Un cese al fuego de 10 días, anunciado en abril por Donald Trump, reactivó negociaciones formales tras el primer encuentro bilateral desde 1993.
- Israel exige un plan de desarme total para frenar la guerra, pero las fuerzas armadas libanesas enfrentan resistencia al norte del río Litani.
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este martes que un acuerdo de paz entre Israel y Líbano está al alcance de la mano tras semanas de gestión diplomática. El funcionario apuntó directamente contra la organización paramilitar Hezbollah, identificándola como el obstáculo central para concretar un pacto duradero.
“En términos generales, creo que un acuerdo de paz entre Líbano e Israel es inminentemente alcanzable, y debería serlo”, declaró Rubio a los medios durante una conferencia en la Casa Blanca. “El problema con Israel y Líbano no es Israel o Líbano, es Hezbollah”.
Estas declaraciones suceden a una serie de movimientos clave. A mediados de abril, Rubio reunió a embajadores de ambas naciones en el Departamento de Estado. Ese encuentro representó el primer diálogo directo de alto nivel desde 1993, un evento que el secretario estadounidense catalogó como una “oportunidad histórica”.
El resultado inicial de estas pláticas fue un cese al fuego de 10 días, anunciado por el presidente Trump el 15 de abril, lo que sentó las bases para reanudar negociaciones formales con Washington actuando como mediador principal.

El choque interno y el proceso de desarme militar
El consenso entre las autoridades israelíes y libanesas es claro en papel, pero complejo en terreno. En una entrevista con Fox News a finales de abril, Rubio precisó la naturaleza del conflicto: “El problema de Israel es con Hezbollah. Desafortunadamente, Hezbollah se encuentra dentro del Líbano realizando ataques contra Israel”. La solución acordada, explicó, recae en unas Fuerzas Armadas Libanesas capaces de “perseguir, desarmar y desmantelar a Hezbollah”.
Sin embargo, la organización respaldada por Irán se niega a rendirse. Cuando el gobierno libanés impuso en febrero un plazo de cuatro meses para ejecutar la segunda fase de un plan nacional de desarme, el grupo paramilitar exigió a las autoridades abandonar las conversaciones mediadas por EE. UU., calificándolas de “inútiles”.
La operatividad del ejército de Líbano avanza a un ritmo limitado. Durante septiembre de 2025, las tropas oficiales completaron la primera de cinco fases del proceso de pacificación. Lograron asegurar el control al sur del río Litani por primera vez en 40 años, pero las maniobras en la zona norte continúan bloqueadas por la resistencia armada.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ya prohibió cualquier actividad militar de Hezbollah y exigió la entrega total del arsenal al Estado. Del otro lado, Israel mantiene como condición innegociable un plan tangible de desmilitarización antes de firmar cualquier tratado que ponga fin a los ataques que han cobrado cientos de vidas desde el 2 de marzo. La viabilidad del acuerdo depende ahora de la capacidad del ejército libanés para ejecutar las órdenes de su propio gobierno.
