✨︎ Resumen (TL;DR):
- El grupo liderado por Jameson Lopp publicó el BIP-361 para forzar la migración de fondos a direcciones resistentes a la computación cuántica.
- La medida afectaría a 6.9 millones de BTC (34% del suministro), incluyendo casi un millón de monedas de Satoshi Nakamoto.
- Las carteras que no actualicen su seguridad en un plazo de cinco años quedarán permanentemente bloqueadas a nivel de consenso.
Un grupo de desarrolladores de Bitcoin, liderado por el cypherpunk Jameson Lopp, presentó el miércoles una propuesta técnica para proteger la red. El plan busca desactivar las firmas criptográficas antiguas y congelar las monedas que no migren a direcciones seguras contra ataques cuánticos en un plazo de cinco años.
El documento titulado “Post Quantum Migration and Legacy Signature Sunset” apunta a más de un tercio de todo el bitcoin en circulación. Esto incluye alrededor de un millón de BTC vinculados a Satoshi Nakamoto, cuyas claves públicas ya están expuestas en la blockchain.
La propuesta aún no tiene fecha de activación, pero ya dividió a la comunidad entre quienes exigen preparación de seguridad y quienes defienden la inviolabilidad de los derechos de propiedad.
BIP-361 es una actualización técnica que complementa al BIP-360 lanzado en febrero. Este último introdujo el formato pay-to-Merkle-root (P2MR), un estándar diseñado para asegurar nuevas transacciones. Sin embargo, no protege los fondos inactivos en direcciones antiguas vulnerables a un ataque cuántico.

Un plan de tres fases y 74,000 millones de dólares
La estrategia de los desarrolladores plantea un apagón gradual del sistema de firmas antiguo mediante tres etapas clave:
- Fase A: Inicia 160,000 bloques (unos tres años) después de la activación. Prohibirá enviar nuevas transacciones a direcciones vulnerables, aunque los usuarios podrán seguir gastando desde ellas.
- Fase B: Entra en vigor a los cinco años. Invalidará todas las firmas ECDSA y Schnorr a nivel de consenso, haciendo permanentemente imposibles de gastar las monedas en direcciones antiguas.
- Fase C (Opcional): Permitiría a los titulares de monedas congeladas recuperar su dinero mediante pruebas de conocimiento cero (zero-knowledge proofs) ligadas a sus frases semilla, sujeto a investigación adicional.
El punto más crítico es la Fase B, ya que bloquearía miles de millones de dólares en carteras inactivas. Solo el tesoro de Satoshi Nakamoto está valuado en unos 74,000 millones de dólares al precio actual. En foros y la red social X, los críticos tacharon la propuesta de confiscatoria y advirtieron que sienta un precedente para intervenir cuentas dormidas.
Los autores justificaron la agresión técnica como un mal necesario. “Antes de un asalto cuántico, es imposible determinar las intenciones del atacante”, escribieron en el documento. “Un atacante con motivación económica se esforzará por permanecer oculto todo el tiempo que sea factible, mientras que un actor malicioso buscará causar la máxima destrucción”.
Adam Back, CEO de Blockstream, pidió cautela al señalar que la tecnología cuántica actual carece de la escala y la corrección de errores necesarias para representar una amenaza inmediata.
Para refutar este argumento, los autores del código citaron un artículo de marzo de 2026 de Google Quantum AI, el cual sugiere que romper la criptografía de curva elíptica exigirá muchos menos recursos informáticos de los que el mercado estimaba. Ahora, la gobernanza descentralizada de Bitcoin enfrenta su mayor prueba: actuar preventivamente o esperar a que el hardware cuántico alcance a la red.
