A más de 35 años de haber abandonado nuestro planeta, el Voyager-1 parece haber dejado atrás la heliosfera (región espacial de gas y campos magnéticos liberados nuestra estrella), esto según una investigación llevada a cabo por la publicación científica Geophysical Research Letters que dice detectar cambios drásticos en los niveles de radiación de la sonda, un claro indicio de que la nave espacial ha dejado atrás las partículas energéticas del Sol y se adentra a espacio desconocido.
Astronomos de la NASA cuestionan esta afirmación pues el campo magnético de la sonda no ha rotado, cosa que según la agencia indicaría su entrada al espacio interestelar. Dadas las discrepancias y argumentos, dio inicio un acalorado debate entre la comunidad científica.
Tanto el Voyager- 1 como el 2, llevan integrados discos bañados en oro con información de nuestro planeta, como música e imágenes grabadas, con la esperanza de ser encontrados por vida extraterrestre
Voyager 1 y 2 fueron puestos en órbita en 1977. La segunda sonda espacial alcanzó Neptuno en 1989, mientras que su antecesor fue propulsado por la gravedad de Saturno a una nueva trayectoria que parece haberlo llevado a los límites de nuestro sistema solar.