En un corto video, Samantha Cristoforetti, de la Estación Espacial Internacional, nos resuelve esta duda de forma simple y rápida.
Para el “number 1”, cómo lo llama Samantha, sólo hay que utilizar una especie de manguera que succiona los deshechos por medio de un ventilador, el contenido se filtra y se usa como agua en la Estación Espacial.
El “number 2” es un poco más complicado, pues no hay gravedad para que puedas sentarte. El sistema utiliza el mismo principio de succión, aunque en esta ocasión hay que hacerlo directo en una bolsa y el contenido no es reutilizable.
Después de ver el video, sentirás un gran alivio la próxima vez que vayas al baño y no tengas que poner ninguna parte de tu cuerpo en mangueras succionadoras, ni en cubetas que hay que cambiar cada 10 días.