Las imágenes lucen irreales, tanto, que cuesta trabajo creer que son verdaderas. La razón por la que la Luna se ve tan grande y, a la vez, tan cerca de la Tierra, es que DISCOVR se encuentra a 1 millón de millas de nuestra atmósfera y a 240,000 millas de nuestro satélite natural, así que su perspectiva es única.
Además, lo interesante de este ángulo está en que por fin vemos el lado oscuro de la Luna en una misma toma con la Tierra, dado que ambos son iluminados por el Sol. Adam Szabo, el líder del proyecto DSCOVR, dice que "es sorprendente cómo la Tierra brilla más que la Luna" y que nuestro planeta se ve mucho más llamativo desde el espacio si lo comparamos con el brillo de la superficie lunar —aun cuando ésta recibe toda la luz del Sol—.