Recientemente, reportamos que una cantidad considerable de fabricantes de dispositivos móviles hacían trampa en las pruebas de benchmark con el fin de exagerar los resultados de sus equipos. Entre los supuestos participantes de esta práctica se encuentra Samsung, quien rápidamente negó las acusaciones.
"El Galaxy Note 3 maximiza sus frecuencias de CPU/GPU cuando se corren funciones que requieren un desempeño sustancial", comentó la compañía coreana. "Esto no fue un intento por exagerar resultados de benchmarking particulares. Permanecemos comprometidos con proveer a nuestros clientes con la mejor experiencia de usuario posible."
Entre las acusaciones, se dice que en el código que regula el flujo de voltaje de los procesadores de ciertos dispositivos de Samsung se puede encontrar una modificación que al detectar que se está corriendo software popular de benchmarking, eleva los límites de temperatura tanto del GPU como del CPU, lo que permite que los chips trabajen a marchas forzadas (overclocking), dándole así una mejor calificación en las pruebas.
Desafortunadamente, Samsung no presentó pruebas y sólo se limitó a dar esa ambigua declaración que, aunque confirma que el dispositivo sí emplea overclocking en operaciones exigentes, trata de descartar las acusaciones al explicar que eleva los límites de temperatura con todas las aplicaciones que requieren un mayor desempeño. Cabe mencionar que el overclocking constante reduce sustancialmente la vida útil de los chips.