“La distribución de smartphones se incrementó marginalmente en medio de la competencia intensa. Aun así, el margen de operaciones disminuyó debido a gastos de marketing relacionados con las promociones agresivas y un precio de venta promedio reducido.”, comentó la compañía, a lo que añadió que parte del problema también se debe a la baja de precio de modelos viejos.
Los fabricantes chinos de teléfonos, como Xiaomi, fabrican equipos de altísima calidad a precios muy reducidos, llevándose una rebajada grande del pastel de Samsung. A esto se suma Apple, que lanzó recientemente 2 modelos de iPhone con pantallas más grandes, una de las principales ventajas que Samsung tenía sobre la empresa estadounidense.

La compañía no sólo reportó pérdidas en su división de telefonía, sino que también informó de una caída en el área de chips y de OLED, los cuales han tenido ventas más débiles de las que se esperaban.
Para recuperarse, Samsung enfrenta la difícil tarea de crear teléfonos que rivalicen con los de la competencia en calidad y características, pero a un precio mucho menor.