La moda de los drones está haciendo que todos queramos tener uno, el problema es que hay personas que no están acostumbradas a interactuar con la tecnología y en ocasiones, olvidan que la batería es un factor importante al usar cualquier dispositivo.
Pero más que otros gadgets, en los drones la vida de la pila es algo vital, pues aunque la mayoría de los modelos cuentan con un seguro antiaccidentes —que hace que desciendan lentamente cuando la energía está a punto de agotarse—, hay situaciones de peligro que pueden hacer que la máquina se extravíe o que se arruine por completo. Por ejemplo, Zwier Spanjer jamás había usado un drone y en su primer intento, tuvo que sumergirse en agua helada para salvar de una muerte segura a su Phantom 2 de DJI. Afortunadamente, el incidente no pasó a mayores y la escena quedó guardada para la posteridad.