El proyecto RoboEarth busca generar una base de datos de dimensiones exorbitantes para que diferentes inteligencias artificiales compartan información entre ellas con el fin de incrementar el conocimiento que tienen del mundo. Los sistemas robóticos que estén conectados a esta red podrán aprender de la experiencia de otros autómatas, lo que favorecerá sus capacidades de cognición, influenciará su conducta y, en último término, evolucionará la forma en la que interactúan con los seres humanos.
RoboEarth funciona con una infraestructura de Robótica en la Nube (según la designación de sus desarrolladores), que cierra el círculo de comunicación entre autómatas. La información contenida en RoboEarth está perfilada a perfeccionar tareas como el reconocimiento de mapas y modelos, desarrollo de estrategias y seguimiento de instrucciones.
También conocido como Rapyuta, el motor de almacenamiento en la nube de RoboEarth vuelve asequibles herramientas de computación sofisticadas para los robots. Con él, es posible adiestrar a una inteligencia artificial para configurar la seguridad de sistemas informáticos con un mínimo de esfuerzo. El sistema provee una conexión de ancho de ancho de banda lo suficientemente rápida para garantizar una transferencia de información libre.