
La tercera generación de Surface es un ejemplo de sofisticación, no sólo por presentar una genuina evolución respecto a sus antecesores, sino también por imponerse como uno de los híbridos de computadora y tablet más flexibles, eficientes y portables de la actualidad. Pero al margen de sus virtudes, la tablet de Microsoft tiene el grave problema de que permite muy poca libertad de reparación, resultado de su arquitectura tan integrada.

Gracias a un detallado reporte de iFixit, un sitio que se especializa en desensamblar toda clase de dispositivos, se descubrió que Microsoft sacrificó la facilidad de arreglar desperfectos a cambio de ahorrar espacio. Y es que todos los componentes encajan tan bien que hasta un experto en ingeniería electrónica le costará acceder al interior del hardware.
De hecho, el encargado de la investigación rompió por accidente la cubierta de cristal que protege la pantalla de Surface 3, a pesar de que aplicó calor para suavizar el adhesivo y de que usó herramientas profesionales, del mismo tipo que se emplean en los centros de servicio de Microsoft. Considerando lo anterior, es muy probable que se requiera equipo especializado para ejecutar la separación de la pantalla del armazón, lo que sin duda implica costos de reparación mucho más altos de lo que se exige por el promedio de una tablet o incluso, en el caso del ejemplo más costoso actual, que un iPad Air.
Cabe señalar que Surface 3 es aún más difícil de reparar que sus antecesores y, en la clasificación de iFixit, uno de los dispositivos menos amigables con la garantía de usuario de los últimos 5 años. Habría que preguntarse cuánto cobrará Microsoft por arreglar una Surface 3 averiada, después de que finalice la garantía de 2 años.
