La placa de origen inglés que vio la luz en marzo de 2012 cuesta entre $25 USD y $35 USD. La mayoría de éstas se emplean para realizar proyectos personales del tipo "hágalo usted mismo" y con fines educativos. La respuesta ante la propuesta de Raspberry Pi ha sido excepcional, pues las proyecciones de venta esperadas en su primer año se calculaban alrededor de 1000 y ahora se reporta que están por llegar a los 2 millones.

Como ya mencionamos, uno de los principales propósitos del dispositivo es ayudar al sector educativo para que los estudiantes aprendan a escribir código y realizar proyectos de electrónica de manera fácil y barata. Debido a esto, a principios de año, Google donó $1 MDD para financiar 15,000 Raspberry Pis en escuelas de la Gran Bretaña.
Aunque cerca del 98% de las unidades se han vendido en naciones de Occidente, la compañía espera poder llegar a países en desarrollo en el transcurso del año. Para lograrlo, abrió canales de distribución en Sudáfrica, en donde se establecerá una base que ayudará a expandir la presencia del dispositivo en África del sur.
En cuanto a nuestro mercado, Eben Upton, fundador de Raspberry Pi, comentó: "Continuamos trabajando para entender como posicionar unidades en el mercado sudamericano sin incurrir en altas tarifas de importación. Aun no hay nada que anunciar, pero es algo importante en nuestro radar."
Upton también reveló que los envíos a mercados asiáticos se encuentran creciendo, y destacó a Japón, Corea y Las Filipinas como los países principales.