En los documentos filtrados por Edward Snowden, el diario The Washington Post descubrió que, durante los últimos años, Al Qaeda ha reclutado ingenieros para investigar distintas formas de detectar, investigar y eliminar drones estadounidenses.
De acuerdo con la información filtrada, Al Qaeda financió proyectos de investigación para desarrollar jammers que interfieran con las señales GPS y tags infrarrojos que los operadores de drones utilizan para localizar misiles. Pero no todo se trata de deshabilitar los dispositivos, pues la organización paramilitar también está en planes de monitorear los patrones de vuelo de los drones mediante el uso de herramientas como globos meteorológicos y aviones de radiocontrol.
Este proyecto surgió debido a que los drones han mantenido acorralados a los miembros de Al Qaeda con un constante miedo de ser atacados. De hecho, una revista yihadista llamada Azan describe a los dispositivos como “misiles malévolos diseñados por los demonios del mundo”.
Por otra parte, los documentos de Snowden también revelan que la Marina de Estados Unidos ya terminó el desarrollo de un drone de siguiente generación que tiene la capacidad de despegar y aterrizar en portaaviones. Aún con todas las novedades, los drones no son inmunes a las esporádicas pérdidas de conexión satelital, la cual causa que los dispositivos aéreos den vueltas por el aire hasta que recuperen la conexión, aunque unos pocos no logran recuperar su vuelo.