El proceso de impresión involucra la salida de audífonos y el micrófono de una computadora convencional. El método utilizado se llama fotolitografía y consiste en usar un rayo de luz para curar resina fotosensible. Este rayo reproduce la forma del objeto en los ejes X y Y, mientras el Z es controlado por el nivel de agua que eleva la posición de la resina inyectada y da altura a la pieza.

Lo ingenioso es cómo se transmiten los datos de la PC a la impresora, pues el modelo digital en 3D que se desea crear es traducido a un archivo de audio que se envía al dispositivo por medio de la salida de audífonos de una computadora. Esta onda de sonido mueve los espejos electromagnéticos que dirigen el rayo de luz, entre más alto es el volumen, mayor es el voltaje y más preciso el movimiento de los espejos que reflejan el camino de la luz, con lo cual se dibuja la forma básica de la pieza.
Por otro lado, para dar la dimensión Z a la pieza, el dispositivo usa un gotero de agua salada que, al pasar por un par de puntos de contacto, manda una señal a la PC por medio de la entrada de audífonos. Esto, a su vez controla el nivel de agua del repositorio donde se está creando la figura, alzándolo poco a poco y endureciendo la resina que se encuentra en el fondo.
Este sistema es extremadamente ingenioso, pero el precio de la impresora no sobrepasa los $100 USD
Además, Peachy Printer también funciona como escáner con la ayuda de una webcam, pues emplea los rayos de luz para detectar la superficie de una pieza y, así, genera un modelo digital en 3D.
Debido a que el sistema de elevación que, por lo general, consiste de varias piezas, puede ser reemplazado por agua, el precio de la impresora es accesible: no sobrepasa los $100 USD.
La impresión 3D es un método de moldeado que poco a poco ha ido tomando fuerza, pero es difícil que tenga una adopción masiva porque los precios de estos dispositivos aún son muy elevados; sin embargo, Peachy Printer podría cambiar esta historia.