La realidad, según cuenta The Wall Street Journal, podría ser diferente. Esta aplicación es propiedad de Facebook, comprada por la compañía en 2013. Pero bajo esta inocente adquisición, podría existir un fin poco ético, al estar monitoreando la actividad de millones de usuarios con el fin de poder sacar una ventaja competitiva frente a los rivales de la red social.
Esto es posible gracias a que la app de Onavo Protect solicita los permisos para redireccionar el tráfico de cualquier usuario hacia los servidores de Facebook.

La política de privacidad que se puede leer la web de Onavo establece lo siguiente:
"Recibimos todo tu tráfico de datos móvil después de que descargas la aplicación y aceptas el uso de la misma, la cual dirige tu tráfico a nuestro servidor. También podemos recibir identificaciones personales como el nombre, email u otra información. Usamos la información que recibimos para operar y mejorar los servicios, desarrollar nuevos productos, analizar el uso de las nuestras y otras apps, para anuncios y actividad relacionadas, y para otros propósitos"
La compra de Onavo Protect habría de significar otra pieza clave de Facebook para hacer efectivas sus intenciones de ser una empresa que lo abarca casi todo y la compra de WhatsApp e Instagram lo confirman.
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