Los museos interactivos del cuerpo no son raros, pero tienden evitar cierta parte que, como una opinión, todos tenemos pero no la mostramos. Así es, estamos hablando del trasero, o propiamente dicho, del ano —léanlo en voz alta para provocar sonrojos y risitas—.

Los japoneses siempre han sido más abiertos a temas que en Occidente son tabú —o material para chistes de Polo Polo— y en una exhibición que lleva por nombre The Mysterious Great Adventure of the Body 2015 ubicada en Tokio, puedes darte la divertida de tu vida explorando los confines del tracto digestivo y atravesando un ano gigantesco.
Además, para complementar la experiencia, fuera de este monumento al buen gusto, hay popó gigante para que tus hijos se diviertan jugando mientras los observas sentado en uno de los varios retretes al aire libre que están instalados en el lugar.
Obviamente hay otras partes del cuerpo para explorar, pero sin duda la que llama más la atención es el ano gigante. ¿Qué onda con los japoneses?