Este descubrimiento confronta décadas de conocimiento acerca de la naturaleza de la luz, ya que los fotones se han descrito como partículas sin masa que no interactúan entre sí. Como ejemplo, Lukin menciona 2 rayos láser que al cruzarse simplemente pasan uno a través del otro.

"La mayoría de las propiedades de la luz que conocemos se originan del hecho de que los fotones no tienen masa, y no interactúan el uno con el otro", comentó Lukin. "Lo que hemos hecho es crear un tipo especial de medio en el cual los fotones interactúan entre sí de manera tan fuerte que empiezan a actuar como si tuviesen masa, y se unen para formar moléculas. Este tipo de estado fotónico se ha discutido de manera teórica por bastante tiempo, pero hasta ahora no había sido descubierto.", añadió.
A esto, Lunkin agregó que el procedimiento puede compararse con los sables de luz que vemos en las películas, debido a que la física que los fotones muestran al interactuar entre sí, empujándose y desviándose, es muy similar a la ciencia ficción.
Para lograr lo anterior, el equipo usó una cámara al vacío llenada con átomos de rubidio para facilitar la formación de materia fotónica. Se enviaron fotones individuales a la nube de gas, que a su vez se enfrió a un par de grados del cero absoluto empleando rayos láser. Este proceso desaceleró considerablemente los fotones haciendo que perdieran tanta energía que las partículas, al encontrarse una con otra, se fusionaban en una molécula individual.

Pero más que para crear sables de luz, los científicos esperan usar esta tecnología para mejorar la computación cuántica, ya que los fotones han sido estudiados para hacer este tipo de cálculos, pero su falta de interacción entre sí presentaba un problema para su implementación, lo cual, al parecer, podría ser resuelto dentro de poco.