Un equipo de astrofísicos israelíes acaba de hacer un descubrimiento que podría resolver de una vez por todas el enigma de cómo fue creada la Luna —claro, siempre y cuando la comunidad científica decida admitir la teoría—. Este proyecto del Instituto Tecnológico de Israel se valió de una serie de complejas simulaciones en computadora para demostrar que la Luna resultó tras el impacto de la Tierra con un planeta gemelo hace aproximadamente 4.5 mil millones de años. De ahí que ambos tengan una composición bioquímica tan similar.
[rightquote]Las teorías iniciales de Tea sugerían que la Luna surgió por el choque de la Tierra con Marte o Venus, pero fueron desechadas porque los 3 planetas tienen composición bioquímica muy diferente[/rightquote]
Este supuesto no es una novedad, de hecho la teoría del gran impacto sugiere desde hace décadas que Tea (Theia en inglés) estaba entre los primeros protoplanetas del Sistema Solar y que fue el que chocó con la versión primitiva de la Tierra. Lo interesante de las nuevas hipótesis es que ese planeta no era tan distinto del nuestro, sino que formaba parte de un sistema binario y que ambos cuerpos viajaban en órbitas similares. Aunque las especulaciones previas decían que la posibilidad de que algo así hubiera sucedido era menor que 1%, la simulación tomó en cuenta todas las variables y lo que se sabe del desarrollo del Sistema Solar para asegurar que las probabilidades están por encima de 40%.
Y es que en casi todas las pruebas que se hicieron, el resultado final se asemejó a la condición actual de nuestro ecosistema planetario. Al parecer la Tierra y Tea se formaron en el mismo ambiente cósmico, con lo que se explicaría por qué la Luna tiene una composición isotópica tan parecida a la del mundo en el que vivimos. Lo anterior es importante porque ayuda a delimitar con más precisión cuáles fueron las condiciones necesarias para la formación de la Tierra y con ello, se podrán refinar los parámetros de búsqueda de planetas con rasgos idénticos —que permitan el desarrollo de vida orgánica—.