Es interesante y a la vez extraño, porque los experimentos para aprovechar a las celebridades de Internet se quedaban en participaciones para los intermedios entre programas de TV, como lo que hacen Disney y Nickelodeon. Hacer una película es llevar las cosas al siguiente nivel de seriedad y, obvio, a una categoría de negocios mucho más compleja.
Por un parte, Smosh: The Movie pone a Smosh y su equipo de producción en el desafío de adaptar su sentido de humor a un formato mucho más largo y preproducido del que están acostumbrados. Mientras que en Bad Night, el reto de Jenn McAllister y Lauren Luthringshausen será estirar su espontaneidad durante más de hora y media de corrido. El desafío, según Netflix, no sólo es llamar la atención de nuevas audiencias, sino también que los fans queden felices con las películas.
Estos experimentos tal vez no resulten tan brillantes como las series originales de Netflix, pero al menos es un buen intento para expandir los horizontes de cómo se presenta el contenido. Después de todo, Netflix quiere convertirse en el centro de entretenimiento para todas las edades y ofrecer cosas exclusivas, desde el reboot de Mr. Peabody and Sherman para el público infantil o Fuller House para toda la familia hasta Narcos para los adultos en Latinoamérica. Si Netflix sigue por esta trayectoria, su futuro será muy prometedor.
¿Te parece buena idea o crees que sería nefasto ver al Wereverwero en su propia película?