Este tipo de aplicación es generalmente usada por fotógrafos de la naturaleza y observadores de aves, quienes la utilizan con el fin de atraer a ciertas especies y tomar una imagen cercana y de alta calidad.
La fundación explicó que el problema radica en que, al escuchar el sonido proveniente del smartphone, las aves salen en su busca y dejan de lado sus actividades, que van de la construcción de un nido, forrajeo hasta su propia alimentación y la de sus crías. La fundación señala el caso especial del chotacabras, un ave que en estos momentos está volviendo a tener una población aceptable en esa área del Reino Unido y que no debe ser pertubado para poder continuar con su crecimiento y desarrollo regular.

Por su parte, el director de la Reserva de Brownsea Island, Chris Thain, dijo: “las aplicaciones se están volviendo muy comunes, pero se necesita más orientación respecto a su uso. Estoy seguro de que los usuarios se sentirán devastados al saber las perturbaciones que causan a la vida silvestre”. Thain agregó que es necesario correr la voz respecto al uso de las aplicaciones de aves dentro de las reservas naturales y el daño que causan a especies sensibles.
Actualmente, no existe una norma que prohíba estas actividades, sin embargo, la fundación emitió una declaración pública para asesorar a usuarios de smartphones respecto a los problemas que pueden causar a los animales durante el uso de las apps que imitan cantos de aves.