
¿Estamos solos en el universo? La respuesta, que ha eludido durante tanto tiempo a la humanidad, podría estar más cerca de lo que esperábamos. Y es que la NASA acaba de descubrir al que podría ser el hermano gemelo de la Tierra: Kepler-452b, un planeta que además de encontrarse en la zona habitable de su estrella —el punto en el que el Sol da suficiente calor para mantener líquida el agua, pero no tanto como para evaporarla de manera permanente—, vive en un sistema solar que comparte rasgos con el nuestro.
Lo interesante de Kepler-452b es que su traslación toma 385 días, su tamaño supera al de la Tierra por más de la mitad, además de que vive junto a una estrella con características similares a la nuestra —tiene el mismo tamaño y temperatura, aunque es 20% más brillante—. Los científicos creen que por su edad aproximada (6000 millones de años), este exoplaneta tiene muy altas probabilidades de alojar vida, pues su superficie debería ser rocosa y con suficiente diversidad de elementos para enriquecer la atmósfera.

"Es apenas el primer paso [de la NASA] y de la humanidad para responder a la pregunta de si estamos solos en el universo. Tú y yo no viajaremos a esos planetas, pero los hijos de nuestros hijos lo harán.", explicó Jon Jenkins, el director de investigación del Instituto SETI, quien agregó que hay otros candidatos similares a la Tierra en el vecindario galáctico de la Vía Láctea (alrededor de 1927 confirmados), pero Kepler-452b es el más prometedor.
Al encontrarse a 1400 años luz del Sistema Solar, en la constelación Cisne, el exoplaneta no es tan difícil de alcanzar, pero antes de emprender un viaje para conocerlo en persona, es recomendable analizar de lejos si las condiciones son apropiadas para la raza humana —justo como demostró Gravity con términos muy didácticos—. Los investigadores de la NASA dicen que además de las cualidades de Kepler-452b, hacen falta otros factores para garantizar la existencia de vida en un planeta, como el hecho de que la gravedad lo proteja de otros cuerpos más grandes en su sistema solar para repeler los asteroides de gran tamaño —igual que sucede con Júpiter—.