
Aunque las eliminatorias fueron muy competitivas, los equipos mexicanos mostraron superioridad desde el inicio; tanto, que en la categoría Micro Sumo el Club de Robótica de la ESIME (Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica) consiguieron oro, plata y bronce con los robots Quetzalito, Krieger y Xibalba. Además, también se quedaron con el primer lugar de Nano Sumo, gracias a su creación miniatura El Bueno, mientras que la gente de Zacatenco hizo el 1-2 en Mini Sumo, con ayuda de miembros de la UPIITA. La BUAP y el ITS de Poza Rica ganaron el segundo lugar en Mega Sumo y el oro-plata en la Carrera de Humanoides.
En total, la selección mexicana ganó 9 medallas (4 de oro, 4 de plata y 1 de bronce), seguida por Italia que obtuvo 5. Los presidentes de estos clubes de robótica, Salvador Guzmán y Aldo Daniel Montiel, dicen que se trata de un logro significativo porque superaron los de hace un año, cuando el IPN consiguió en el mismo torneo las primeras medallas para México —que también fueron las primeras para América Latina—. Queda claro que en nuestro país hay mucho talento para el desarrollo de ingeniería mecatrónica y robótica, únicamente falta apoyo económico y mejor comunicación acerca de los avances.
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