Esta novedosa técnica de almacenamiento usa un láser para alterar las propiedades ópticas de la sílice fundida a nanoescala. Los investigadores aseguran que tiene el potencial de almacenar 360 terabytes de datos, lo equivalente a 75,000 DVD, en un área del tamaño de un disco estándar.
Debido a los métodos de almacenamiento actuales, las compañías deben programar respaldos con gran frecuencia, pues los discos duros no son muy confiables. Lo anterior conlleva a proteger datos en cintas, que tienen un proceso de almacenamiento especial y es necesario archivarlas en lugares remotos; además, son voluminosas, requieren de aparatos y procesos especiales y complicados para intercambiarlas una vez que se llenan. El procedimiento de lectura y recuperación es lento, así como engorroso, y requiere de gran organización. Los DVD serían una opción viable, pero su capacidad de 4.7 GB los hace inutilizables como alternativa de respaldo.

Los datos guardados en unidades pequeñas y de gran capacidad serían de enorme utilidad para las empresas. Es por esto que la idea de almacenar información de manera masiva en vidrio se ha perseguido desde 1996, cuando se sugirió por primera vez que se podían escribir datos sobre materiales transparentes.
Este nuevo proceso de almacenamiento emplea un láser de femtosegundo que altera la estructura física de la sílice fundida y que crea un punto con cierto índice de refracción para denotar los unos, y de tal forma, deja intacto el material para representar el cero; con lo cual se podría escribir en código binario.
Los delgados cortes de sílice fundida fueron bautizados como “Superman memory crystals” como homenaje a la tecnología usada en los filmes del superhéroe
Esta técnica se demostró por Hitachi en 2009. Esta vez, el equipo liderado por Jingyu Zhang de la Universidad de Southampton en Inglaterra, llevó la tecnología un paso más allá, pues fue capaz de grabar datos en 5D.
Según Zhang, 3 dimensiones describen la ubicación física del punto de escritura y 2 dimensiones adicionales registran la polaridad y la intensidad del rayo que creó el punto, dando más puntos de referencia a la lectura de información. Esto disminuye increíblemente el espacio físico que los datos ocupan en la superficie, mientras acelera la velocidad de lectura hasta 10 veces.
Los investigadores aseguran que sus cristales de memoria dan pie a una nueva era de almacenamiento con un tiempo de vida ilimitado, pues el material es excepcionalmente estable y resiste temperaturas de hasta 1000° C. Por tal razón, Zhang piensa que tendrían una vida útil de un millón de años.
Por el momento, el equipo de científicos desarrolla un láser de lectura con la intención de brindar al mercado la habilidad de, al menos, leer esta tecnología de manera barata. A diferencia de esto, la capacidad de escritura permanece elusiva, pues se requiere equipo especial para escribir sobre esta superficie. Esto significa que no estaremos guardando nuestros MP3 y películas en estos dispositivos en un futuro cercano.