Amanda Ghassaei, física y colaboradora de Instructables.com, logró imprimir una fotografía común en 3D. Anteriormente Ghassaei creó un disco de 33 revoluciones por minuto que se puede reproducir de manera normal con una de estas impresoras.

La investigadora convierte las fotografías en una topografía imprimible en 3D a través de una impresora 3D Connex Object 500 (la cual logra una calidad de 600 dpi), una librería ModelBuilder y el lenguaje de programación de código abierto Processing.
Con el material semitransparente que utiliza la Connex Objet500 se imprimen las zonas más oscuras de la fotografía en las partes más duras del material. Las zonas más luminosas penetran en las partes más finas, lo que deja salir una imagen en blanco y negro. Esto se logra con una representación de la imagen en escala de grises, y después se asigna a cada píxel un grosor de acuerdo a su sombra para crear un archivo imprimible a partir de algoritmos y códigos.

Amanda subió las instrucciones a la página de Instructables para que cualquier persona con una impresora 3D pueda imprimir sus propias fotografías.