El modelo recreado por Sentch es un Aston Martin DB4 1961 serie II y de los cuales sólo hay 1,200 en todo el mundo y pueden costar millones en subastas. Sin embargo, con tapones de plástico y fibra de vidrio, una impresora 3D puede replicar el lujo auto, además de complementarse con piezas mecánicas de un viejo Nissan Skyline. Anteriormente, el también programador, construyó un kit para el coche pero recientemente inició a utilizar la impresión 3D para lograr su objetivo.

Para la impresión de casi 2,500 piezas, Sentch utiliza una impresora Solidoodle de escritorio, las piezas hechas se utilizaran como tapones para los moldes de fibra de vidrio. Desde el mes de diciembre comenzó con el proyecto y hasta el momento lleva el 72% de todas las piezas.
“La preparación de las próximas impresiones tomará un par de horas a la semana, el lijado de las piezas antes de pegarlas es lo que demora tiempo y es terriblemente aburrido” dijo Sentch que documenta sus avances en su blog personal.