En Holanda el promedio de bicicletas es de 1.3 por habitante –o 18 millones en todo el país–, lo que está dando pie a accidentes cada vez más frecuentes entre autos y ciclistas. Estas estadísticas motivaron a la compañía TNO de desarrollar una bolsa de aire externa para vehículos, pensada para proteger a los transeúntes en caso de una colisión.
Después de 2 años de desarrollo, el fabricante mostró los resultados obtenidos tras incontables simulaciones con maniquíes de prueba. La evidencia fue alentadora ya que lograron minimizar el daño al cerebro y a los huesos casi a la mitad en impactos a 40 Km/h. Gracias a sensores colocados en diferentes partes del chasis, el vehículo puede detectar cuando la colisión con un ciclista es casi inminente y reduce la velocidad gracias a un sistema de frenado de emergencia, pero si esto no fuese suficiente, al sentir un contacto, los sensores que se encuentran en la defensa despliegan inmediatamente una bolsa de aire que está colocada en la parte baja del parabrisas, minimizando la fuerza del golpe entre el cráneo y el automóvil.
Aunque la solución que plantea la compañía TNO no es la primera en su tipo, es alentador que compañías sigan buscando soluciones para mejorar la seguridad de las personas, tanto dentro como fuera de un auto.