
La construcción, llamada Bio Intelligent Quotient (BIQ) House, es un concepto de energía holística, pues extrae toda la energía necesaria para generar electricidad de fuentes de energía renovables.
Gran parte de su exterior está tapizado de paneles, dentro de ellos vive un conjunto de algas en una solución de agua a las que se les provee de nutrientes y dióxido de carbono por medio de un sistema automatizado. Cada uno de estos tanques es móvil, lo que le permite acaparar una mayor cantidad de energía solar a lo largo del día.
En las etapas calurosas del año las algas crecen de una manera más abundante, proveyendo de sombra a la construcción para mantenerla fresca durante el verano. El exceso en el crecimiento de las algas es cosechado y procesado en una planta especializada dentro del edificio, en donde se crea un tipo de biogás que es utilizado tanto para calentar el edificio en invierno como para satisfacer los requerimientos energéticos de sus inquilinos. Este proceso hace uso de energía solar térmica y geotérmica, permitiéndole subsistir sin ningún tipo de combustible fósil.
El diseño y la construcción del edificio BIQ tomaron aproximadamente tres años, con un costo de €5 millones de euros. Todo este esfuerzo tuvo el propósito de mostrar que ya es posible construir edificios autosustentables, eficientes y de bajo costo sirviendo como ejemplo práctico a arquitectos alrededor del mundo para que estudien si el diseño es viable para replicar en otras ciudades.