Las peticiones de información de parte del gobierno de Estados Unidos hacia las principales empresas de tecnología podrían ser más transparentes si el acuerdo tentativo entre ambas partes llega a buen término.
Desde las revelaciones de Edward Snowden, la polémica en torno a los datos que solicitan las agencias de inteligencia estadounidense a las empresas relacionadas con tecnología con las que continuamente compartimos nuestra información. Muchos usuarios han exigido que esto sea más claro, ya que en la mayoría de las ocasiones no se sabe qué solicita el gobierno.
El acuerdo, que llegó a una etapa más estable la tercera semana de enero de 2014, comprende varias nuevas medidas que harían más claro el tipo de información que se comparte. Cabe resaltar que este acuerdo, en el que participan el gobierno de Estados Unidos, Facebook, Microsoft, Google, Apple y LinkedIn, no se volverá realidad hasta que una corte internacional de inteligencia y vigilancia dé su visto bueno. Entre las medidas, destacan:
1. Las compañías pueden presentar cifras generales de lo que solicita el gobierno estadounidense y qué tan seguido lo hace.
2. Los números publicados por las empresas deberán publicarse en múltiplos de 1000, es decir, si existen 2300 peticiones de información de cierto tipo, la compañía implicada deberá publicar que se hicieron “entre 2000 y 3000” peticiones de información.
3. Bajo el mismo esquema, las compañías podrán publicar números generales de las cuentas de sus clientes afectadas por estas peticiones.
4. Se podría hacer una excepción y permitir publicar los resultados en múltiplos de 250 (es decir, “se registraron entre 750 y 1000 peticiones”), pero sólo si las empresas se comprometen a “fundir” ciertas categorías entre sí, es decir, presentar los resultados de manera muy general e integrados unos con otros.
Si les parece que las cifras no serían del todo claras, tienen razón. La idea es que al publicarse estos números, no se entorpezcan las investigaciones que estén relacionadas con la recolección de estos datos. A pesar de que suena a que inicialmente las partes involucradas están de acuerdo, todavía falta ver la opinión de los activistas y defensores de los derechos a la información, quienes probablemente no estén tan contentos con esta claridad a medias.